Los datos difundidos por el Departamento de Agricultura de los Estados Unidos (USDA) dan cuenta de que su crisis de producción de carne vacuna está muy lejos de resolverse y que tiene crecientes necesidades de importación para atender a su mercado interno. En ese contexto ha sido extremadamente generoso con la Argentina, habilitando la importación de 100.000 toneladas con bajos aranceles.
Esto es una buena noticia para los exportadores argentinos que encontraron en ese mercado un nuevo y potente destino para la carne local y además indica el surgimiento de un nuevo competidor para China en la demanda, lo que alienta la firmeza de precios en el mercado mundial.
Según un reciente informe de USDA el stock vacuno permanece estancado en las 86 millones de cabezas, el más reducido desde 1951. Su rodeo de vacas de cría es de sólo 27,6 millones de animales para carne y casi 10 millones más para leche. La producción de terneros fue en 2025 de 32,9 millones, el más bajo desde 1941.
En este escenario, el USDA prevé que la producción de carne en 2026 sea de 11,7 millones de toneladas, 1% por debajo del volumen estimado para 2025. La menor cantidad de animales enviados a faena, especialmente durante la segunda mitad del año, sería más que compensada por mayores pesos de carcasa, que se proyectan en niveles superiores a los previstos previamente en todos los trimestres del año.
El incremento en el peso por res producida se está logrando con más permanencia de la hacienda en los corrales pero también gracias a la inseminación de vacas holando con semen sexado de machos Angus. De esa cruza salen animales con más caja para agregarle kilos e incrementar la oferta.
Ante este panorama productivo el USDA ajustó sus previsiones de comercio exterior.
Para 2026, la proyección de las exportaciones de carne de EE.UU. se redujo a cerca de 1,1 millones de toneladas, como consecuencia de la mayor competencia internacional, especialmente en los mercados asiáticos. Cabe destacar que sus exportaciones fueron hace tan solo 4 años de 1,6 millones de toneladas, la baja sería de 31%. Medio millón de toneladas.
Por el contrario, las importaciones de carne vacuna muestran una tendencia ascendente. El USDA elevó su proyección para 2026 a aproximadamente 2,5 millones de toneladas, lo que implicaría un aumento interanual del 2,9% y de 66% en los últimos cinco años.
Este incremento se explica por una mayor disponibilidad de carne vacuna a nivel global y por una demanda interna estadounidense que continúa firme, aun con precios elevados.

El USDA advierte además que el escenario de comercio internacional de carne vacuna está siendo alterado por una serie de cambios recientes en las políticas comerciales de los principales actores del mercado global. A partir del 1° de enero de 2026, Estados Unidos redujo el cupo arancelario para los países sin acuerdo comercial específico a unas 52.000 toneladas, al tiempo que creó un nuevo cupo de 13.000 toneladas para el Reino Unido.
Esta modificación acelera el ritmo de utilización del cupo “Other”, que en 2025 se había agotado en apenas 17 días y que, al 5 de enero de 2026, ya se encontraba cubierto en un 91%. Una vez superado ese límite, las importaciones quedan sujetas a un arancel del 26,4% fuera de cuota.
A esto se suma la decisión de China de aplicar un régimen de salvaguardias a la carne vacuna, estableciendo cupos de importación por país y un arancel del 55% para los volúmenes que excedan esos límites.

Si bien el impacto directo sobre Estados Unidos es acotado —debido a la falta de renovación de habilitaciones para muchas de sus plantas frigoríficas—, el efecto indirecto es relevante: parte de la carne que no ingrese a China podría redireccionarse hacia mercados como Japón y Corea del Sur, incrementando la competencia y presionando a la baja las exportaciones estadounidenses.
En paralelo, México anunció un nuevo cupo de 70.000 toneladas para importaciones de carne vacuna desde países sin acuerdo comercial, lo que podría limitar los envíos de Brasil a ese mercado. Con restricciones simultáneas en China y México, una porción mayor de la carne brasileña podría buscar destino en Estados Unidos, reforzando la presión sobre las importaciones.
En ese escenario se produjo ayer la ampliación de 20.000 a 100.000 toneladas de los cupos para la Argentina.





