Pasó un mes del inicio del 2026 y pasó también un mes de la entrada en vigencia oficial del sistema de trazabilidad individual del ganado, que el gobierno viene impulsando desde finales de 2024.
Desde el 1° de enero, de acuerdo a lo dispuesto por la Resolución 19/2025, los productores ganaderos deberán identificar a todos los terneros/as con caravana electrónica al momento del destete o ante el primer movimiento. Y teniendo en cuenta que la mayoría de los nacimientos se dan durante el otoño, estos meses son claves para comprar las unidades necesarias.
¿Pero cómo vienen esas ventas?
Según datos a los que accedió Bichos de Campo, la cosa parece marchar viento en popa. Durante el mes de enero los productores compraron casi 2.000.000 caravanas, un 13% de las 15 millones que se estima que se necesitarán para este año.
En la lista de proveedores de este insumo se destacan Villanueva SA con la marca Allflex, con 997.785 vendidas (446.560 en la primera quincena del mes y 551.225 en la segunda); Carreteles Rafaela SA, con 537.849 unidades (190.767 en la primera quincena y 347.082 en la segunda); y Farm Tech Argentina SA (la razón social de la marca Datamars), con 218.692 (85.664 en la primera quincena y 133.028 en la segunda).
Pero aún siendo las más importantes, aquellas empresas no son las únicas y la lista de oferentes se completó con las siguientes firmas: Pagano SA, con 133.600 caravanas vendidas (48.650 en la primera quincena y 84.950 en la segunda); Asociación de Cooperativas Argentinas (ACA), con 43.575 unidades (11.450 en la primera quincena y 32.125 en la segunda); Lecvet SRL con 30.577 unidades (19.452 en la primera quincena y 11.125 en la segunda); Digirodeo SA con 4.450 unidades (solo comercializó en la segunda quincena); y Data Trace Argentina SRL con 2.283 caravanas (947 en la primera quincena y 1.336 en la segunda).
Pero estas ventas, que superaron ampliamente a los promedios de los últimos años para el mes de enero, no se dispararon recién ahora sino que la tendencia se viene manifestando desde el mes de noviembre.
Sucede que en octubre pasado, desde el gobierno comunicó que la comercialización de caravanas oficiales comunes –las visuales- quedaría prohibida a partir de diciembre. Eso motivó a muchos productores a adelantar ventas, al punto de dispararlas. Mientras que el promedio histórico para ese mes solía rondar en las 900 mil unidades, esta vez superó la cifra de los 2 millones. Y lejos de bajar en diciembre, la venta –que ya era ciento por ciento de las electrónicas- se mantuvo también en niveles altos.
“Hasta noviembre la foto era que la gente adelantó compras. Si vamos a la lógica, si se vende casi el doble es esperable que al siguiente mes la venta sea muy floja. Sin embargo, en diciembre se superó el millón. Fue inexplicable. Eso hizo que termináramos el año con 17 millones de caravanas vendidas en total, cuando desde hace 15 o 20 años el número ronda las 15 millones”, explicó a Bichos de Campo Guillermo Guntern, el titular de Carreteles Rafaela.
Desde Villanueva SA, por su parte, indicaron a este medio que además se adelantar comprar por un tema económico, también puede haber servido para asegurar los movimiento de hacienda durante la primera parte del 2026.

“La reglamentación indicaba que le 1° de enero se iba a tomar todo lo declarado ante Senasa antes del 31 de diciembre. Recordemos que la norma habla de la categoría de destete principalmente. Por ahí fue adelantarse a comprar algo más barato que el binomio electrónico, para lo que se va a destetar y eventualmente también para cargar hacienda en marzo y abril”, señaló Alfonso Cebral, gerente de la Unidad Ganadera de Villa Nueva.
Sin embargo, otras fuentes consultadas consideraron que el aumento de ventas en el final del 2025 puede haber servido también para declarar hacienda que hasta entonces permanecía en negro.
“Se supone que por cada caravana hay un animal. Bueno, hay mucho más que en los años anteriores. Están blanqueando cosas no declaradas. Por eso había tanta resistencia, ¿o vos crees que la negativa de las asociaciones era porque la caravana iba a valer un dólar y chirolas?”, marcó un informante a Bichos de Campo.
En cuanto a los stocks disponibles para afrontar la demanda, desde Villanueva consideraron que aunque puede ser prematuro analizar el 2026 en función de las ventas de enero, la oferta parece ser suficiente.
“Es posible que haya gente que se está calzando, por así decir, con el binomio, para estar tranquila al momento del destete y no esperar a marzo a ver si hay o no stocks. Nosotros no tuvimos problemas ni en enero ni en diciembre. Lo que se vendió no condice para nada con nuestros registros históricos y los supera por mucho, pero estamos preparados y no tuvimos demoras”, afirmó Cebral.
Desde Datamars, la tercera firma entre los principales proveedores de este insumo, señalaron a Bichos de Campo: “Las ventas vienen subiendo mucho. Creemos que no vamos a tener problemas porque esto se viene anunciando hace un año. Las empresas ya se han venido preparando. Nosotros en particular, como proveedores nuevos porque no ofrecíamos la caravana visual, realizamos una alianza estratégica con un importante jugador comercial como lo es Biogenesis, que está distribuyendo nuestro producto. Entonces estamos viendo cómo se mueve el mercado frente a un jugador nuevo y de alta calidad”.

Aún así, desde Carreteles Rafaela advirtieron que de haber problemas, estos vendrían por el lado no de las caravanas sino de los bastones lectores.
“Nosotros teníamos los 800 que quedaron de la licitación frustrada. Esos volaron y volvimos a traer más. Lo estamos haciendo todos los meses de una marca importante, líder a nivel mundial. ¿Qué pasa? Que puede ser uno por establecimiento pero a veces hay quienes necesitarán dos o tres. Todo depende de la magnitud. Algún productor puede pedirlo prestado o solicitarle al veterinario el servicio, pero todo será por un tiempo. A la larga creemos que cada productor tendrá el suyo. Va a ser una herramienta diaria de trabajo, tanto para ellos como para los frigoríficos, los consignatarios. Ahí es donde podría haber un colapso”, sostuvo Guntern.
Cebral coincidió con el diagnóstico, dando cuenta de que durante el segundo semestre del 2025 se superó por mucho la cantidad de bastones lectores estimados para la oferta.
Pero más allá de esto, la mayoría de las empresas afirman sentirse listas, teniendo en cuenta los meses de preparación previos. Hay que recordar que los planes originales del gobierno apuntaban a tener en marcha este sistema en otoño del año pasado, con insumos provistos por el propio Estado. Sin embargo, varias desinteligencias lo impidieron.
Lo primero fue la convocatoria a una licitación internacional en noviembre de 2024, con el objetivo de adquirir 24,5 millones de caravanas electrónicas y 800 bastones lectores. El compromiso asumido por las autoridades era el de otorgarlas a los ganaderos de todo el país, para comenzar a implementarlas en marzo de 2025.
Para afrontar aquel gasto, Juan Pazo –durante su participación en la Secretaría de Coordinación de Producción del Ministerio de Economía- desvió un crédito del Banco Mundial que unos 23 millones de dólares, asignados originalmente para el diseño de planes de mitigación del cambio climático y sequía.
La ganadora de aquel concurso fue la suiza Datamars, que ofreció el precio de caravanas más bajo, pero aquello no prosperó ante la falta de señales del gobierno, que frustró la firma del contrato. Para enero de 2025, cuando que se le exigió a esa empresa la provisión de las primeras 10 millones de caravanas, la firma dio un paso al costado porque ni siquiera se había procedido a la firma del contrato correspondiente. Eso obligó a Pazo a postergar la entrada en vigencia de esta normativa para enero de este año y también a descartar la compra estatal.

También hay que mencionar que esto llevó a varios de los proveedores a reorganizar su producción internamente. Quienes solo estaban abocados a la producción de caravanas tradicionales debieron encontrar la forma de volcar en el mercado sus stocks y comenzar a enfocarse en las electrónicas. Sin embargo, la postergación los obligó nuevamente a recalcular la dirección y a tener incluso que despedir personal.
Luego de todo este embrollo, el gobierno anunció que no habría una nueva licitación para encontrar un proveedor de caravanas. Por el contrario, los ganaderos son quienes deberán encargarse de afrontar ese costo, que oscila entre 1 y 1,50 dólares.
Algunos grupos de ganaderos han adelantado que no aceptarán la imposición de caravanas electrónicas, pues ningún mercado las exige especialmente y la función de trazabilidad se cubre bien con las convencionales. Y han juntado hasta medio millar de firmas para pedirle a la Secretaría de Agricultura que desista del carácter obligatorio del programa. Pero las autoridades han ignorado por ahora este tipo de peticiones.




