Motorizado por los embarques de trigo y cebada, pero también por la continuidad de las exportaciones de maíz y de subproductos de la soja, enero marcó un buen comienzo de año para el sector cerealero-oleaginoso, que ya liquidó 1.850 millones de dólares en el inicio de 2026.
Lo informó este lunes la Cámara de la Industria Aceitera de la República Argentina y el Centro de Exportadores de Cereales (Ciara-CEC), entidad que representan el 48% de las exportaciones argentinas y que acaba de terminar un 2025 signado por las importantes cifras sectoriales.
Impulsado por una mejora en la producción, pero también por los sucesivos cambios en el esquema de derechos de exportación (DEX), el año pasado ese complejo alcanzó los 31.339 millones de dólares liquidados, un 25% más que 2024 y el tercer registro más alto de toda la serie histórica.
Los récords registrados en la campaña fina, signada por un volumen récord de trigo y de cebada, empezaron a mostrar sus efectos comerciales. Con un incremento de casi el 50% respecto a la campaña anterior, el volumen de trigo alcanzó las 27 millones de toneladas y, en el caso de la cebada, se registró la mejor cosecha en la última década, con entre 5,4 y 5,6 millones de toneladas.
Las estimaciones indican que, como los cereales bajaron su precio por la elevada oferta pero a la vez se volvieron más competitivos, el sector podría aportar más de 4000 millones de dólares esta campaña. Los primeros embarques, con destino sobre todo hacia al sudeste asiático, engrosan las cifras del sector.
En paralelo, desde Ciara-CEC también indicaron que enero representó un 82% de incremento respecto al mes de diciembre, que había arrojado récords en cuanto a índices de siembra y cosecha, pero, naturalmente, bajas en los envíos al exterior.
Meses atrás, el sector proyectaba un 2026 con una producción superior a los 140 millones de toneladas, lo que impulsaría exportaciones por 34.800 millones de dólares aproximadamente. Sin embargo, de ello dependerá particularmente el desempeño de la campaña gruesa, que había comenzado con un buen perfil hídrico y estimaciones récord, pero aguarda por el clima, que tendrá la última palabra.
Por estas horas, la falta de lluvias en la zona núcleo genera recortes de hasta el 50% en el potencial de rinde en el caso de la soja de primera. Y las altas temperaturas también afectan a casi la mitad del maíz tardío de esa región, que, de acuerdo con la Bolsa de Comercio rosarina, está hoy en estado regular.





