Que el cinturón florihortícola platense es el más grande del país y uno de los más importantes de Latinoamérica es sustentado tanto por las mediciones oficiales como por los relevamientos dirigidos desde organismos especializados. Lo que llama la atención es la gran diferencia que guardan estos números.
Un reciente relevamiento llevado a cabo por el Municipio que alberga la capital provincial junto a miembros de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP) y difundido en octubre del año pasado, muestra grandes incongruencias con trabajos y mediciones realizadas, por ejemplo, desde el INTA y el Conicet. Y en medio, una vez más, vuelve a ponerse en discusión la falta de información fiable, precisa y sistematizada que sustente la toma de decisiones sobre ese sector clave para la alimentación de buena parte de los argentinos.
La discusión metodológica no sería tan grave si los números no fueran tan dispares. En el partido de La Plata, es decir, el casco urbano y sus localidades aledañas, el gobierno halló 4900 hectáreas florihortícolas y 1700 de ellas bajo cubierta. Estudios anteriores, basados en imágenes satelitales, hablan de más 8600 hectáreas en total, de las cuales al menos 4300 corresponden a invernáculos.
“Durante mucho tiempo no hubo estadísticas del sector y se tiraban números para arriba. Por eso destaco todos los esfuerzos de hacer mediciones y considero muy valioso el trabajo de la gente de la La Plata, aunque está un poco subregistrado”, evaluó en diálogo con Bichos de Campo Germán Quaranta, investigador del Conicet y doctor magíster en Ciencias Sociales con mención en Estudios Sociales Agrarios.
En 2022, junto a su par Matías García, publicaron un trabajo que, justamente, se propuso recopilar las estadísticas del sector y, mediante imágenes satelitales, registros anteriores y estimaciones propias, establecer tanto el área total que abarca en el partido de La Plata como la cantidad de establecimientos activos. Esas cifras a las que arribaron son las que más distan de lo publicado recientemente por el municipio de la capital bonaerense.

La cuestión numérica, lejos de ser anecdótica, es el eje de la discusión. Tras la debacle del cinturón hortícola de Buenos Aires, que se extendía desde San Pedro y Baradero hasta el sur de La Plata, desde mediados de los noventa la capital bonaerense se fue constituyendo como uno de los epicentros donde se concentró aquella producción antes dispersa.
Lo que preocupa al sector es que, si sólo se atendiera a las estadísticas que acaba de arrojar el último relevamiento, pareciera que están en franca retracción, cuando no es así. “Hablar sólo de 1700 hectáreas bajo cubierta sería una catástrofe”, señaló, en diálogo con este medio, el especialista Andrés Polack, ex director del INTA AMBA y actual miembro de la agencia de esa zona.
“Este dato aislado, a priori, suena distorsivo respecto a la serie histórica”, agregó Polack, quien rescata también las cifras que suministra el trabajo de Quaranta y García y que doblan a las oficiales.
Para 2016, los investigadores estimaban que había unos 3800 establecimientos productivos -contra los 2285 que señala el municipio- y que un 85% de los pequeños y medianos trabajaban en invernáculos. En total, gracias a las imágenes satelitales que utilizaron, hablaban de 4370 hectáreas bajo cubierta, más del doble de las 1720 difundidas recientemente y más del 900% más que las que había en 1998.

Sin perjuicio de ello, es probable que la presión por el avance de la urbanización y los negocios inmobiliarios hayan introducido algunos cambios en el área hortícola exclusiva del partido de La Plata.
“Puede haber una disminución de la superficie total por esto, pero en realidad el productor no abandonó el la actividad, sino que se fue a un lugar donde la tierra es más barata”, observó Polack, respecto al corrimiento hacia municipios aledaños, como Florencio Varela o Berazategui.
Si bien ese movimiento repercute en las estadísticas propias de la capital bonaerense, los especialistas consultados descreen que sea lo suficientemente marcado como para explicar los números que fueron difundidos.
¿Por qué las cifras oficiales distan tanto de otras mediciones? ¿Hubo malicia? ¿Fue desconocimiento? Ninguna de esas hipótesis convence a Quaranta, que insiste en que lo que hubo fue un problema metodológico: se hicieron encuestas a campo en poco tiempo -ocho semanas- y no se las contrastó -o al menos no lo indica el trabajo- con registros satelitales.
“Un relevamiento es un barrido que puede dejar mucho sin cubrir, sobre todo en un mundo tan atomizado como el hortícola”, señaló el investigador del Conicet, que ya en su trabajo destacaba la importancia de usar registros digitales precisos, más aún para detectar la cantidad de invernáculos, fácilmente detectables desde el aire. “No deja de ser una estimación con sus problemas, pero es el punto de partida más preciso”, agregó.
El trabajo completo de Matías García y Germán Quaranta:
Garcia y Quaranta Geograficando 2022
Andrés Polack es un ingeniero agrónomo y doctor en ciencias naturales que trabaja con el sector desde hace más de 20 años y, desde el INTA, dirigió varios proyectos enfocados en la producción bajo cubierta. Entre ellos, muchas mediciones basadas en registros satelitales, relevamientos a campo e inteligencia artificial, que, señala, acreditan que, más que retraerse, el cinturón platense se ha expandido.
Lamentablemente, la experimental del AMBA, es -al igual que todo el organismo- foco de un plan de ajuste que amenaza con dejar sin recursos para la extensión sobre ese importante sector productivo, que alimenta a unas 15 millones de personas y es muy dinámico en su adopción tecnológica e impacto social.
“Desde el punto de vista productivo, el cinturón hortícola de La Plata es fundamental, comparable a cualquier otra economía regional. Necesita del acompañamiento del INTA, no puede quedar sin investigación y extensión”, concluyó el especialista.
Eso implica consolidar equipos y aumentar capacidades, en vez de reducirlas. No sólo para trabajar en mejoras productivas específicas, sino también en un paso anterior e igual de exhaustivo y relevante: la generación de información precisa, cuantificable y útil sobre ese sector.




