El gobierno de Javier Milei se ufana permanentemente de saber “comunicar” sus actos. Pero con la presentación de la Resolución 40/2026 del Ministerio de Economía, que instrumenta un renovado Sistema Integral de Faena (SIF) para controlar la matanza de bovinos por parte de los frigoríficos, sus voceros la pifiaron de cabo a rabo, pues limitaron el asunto a una simple eliminación de un pesado y viejo libro en donde debían anotarse todos los datos diarios de cada planta.
En rigor, el trabajo desplegado por la Dirección Nacional de Control Comercial Agropecuario (la ex ONCCA) dependiente de la Secretaría de Agricultura va un poco más allá de “eliminar un viejo libro” y propicia algunos cambios centrales. Por caso, un empresario frigoríficos celebraba que la nueva resolución le permitiría dejar atrás los molestos sellos violetas que deben aplicarse sobre la media res para consignar los datos de cada animal, su tipificación y otras informaciones que ahora podrán incorporarse -y leerse- mediante códigos en una simple etiqueta. “Había días que la planta quedaba violeta con tanta tinta”, graficó la fuente.
“Es un cambio que impulsamos desde el 2024 con la nueva normativa sobre tipificación. Con esto los sellos que dependen hoy en día de la DNCCA no son obligatorios pudiendo incorporarse dentro de las etiquetas o lazos. Y nuestra idea es que con el resto de los sellos vaya pasando lo mismo, así se puede usar una sola etiqueta”, explicó uno de los técnicos que participó de la redacción de la norma.
Pero la cosa es bastante más importante todavía, pues en la unificación y ordenamiento de nueve normas diferentes que hasta aquí regulaban la faena de las diferentes especies animales, el organismo estableció los requisitos para que los frigoríficos incorporen un lector de caravanas electrónicas que interrelaciones los datos con el sistema SIF. De ese modo, podrán presentar toda la información sobre cada animal faenado dentro del romaneo, y se podrá vincular de modo automático los datos de la trazabilidad individual con el garrón del animal correspondiente.
Una de las mayores críticas que han hecho los productores ganaderos a los que se les impuso la incorporación de chips electrónicos a cada ternero que vaya naciendo desde el 1 de enero de 2026, es que esa información para asegurar una trazabilidad individual de sus bovinos se perdería ni bien ese animal llegase al frigorífico y se le quitara la caravana electrónica en la faena. Por eso la nueva normativa apunta a generar una continuidad de la información.
En diciembre la propia DNCCA había presentado una plataforma llamada VISOR Traza desde donde el productor puede llegar a ver toda la información del romaneo actual e histórico de su hacienda. El romaneo, en la jerga de la carne, es un documento, hoy mayormente digital, que registra el peso, categoría, tipificación y rendimiento de cada media res de una tropa tras su sacrificio en el frigorífico. Con esta adaptación del SIG, ahora no se correría peligro de una interrupçión de la cadena trazable, una posibilidad que era criticada por los productores.
Un documento elaborado por la Dirección Nacional a cargo de Matías Canosa fue distribuida este martes entre todas las plantas de faena, para explicar los alcances de la nueva normativa.

La nueva resolución 40, según este escrito, “actualiza, simplifica y unifica el marco normativo que regulaba nueve resoluciones sobre procesos de faena, identificación y trazabilidad de bovinos, bubalinos, porcinos, equinos, ovinos y caprinos”. El objetivo es integrar en esta nueva resolución la incorporación producida de nuevas tecnologías a dichos procesos y “brindar regulaciones más claras, accesibles y eficientes” para los operadores y para la propia administración pública.
Entre los cambios que propicia esta actualización del sistema SIF (el original venía funcionando desde 2015 dentro de la página de ARCA), es que permite a los operadores declarar de manera electrónica las Existencias de Carne en las cámaras del establecimiento faenador, eliminado el libro físico.
Pero además hay otros aspectos regulados para poder evitar fraudes o fallas en la trazabilidad.
En el caso del ingreso de hacienda a corrales, se sostiene la prohibición de mezclar tropas en los mismos, así como la obligación de verificar las marcas y señales de los animales ingresados, asegurando que coincidan con su documentación de amparo.
Llegado el momento de la faena, se habilita a recoger la información sobre la identificación de la res, su clasificación y tipificación, protocolos de calidad y demás datos que resulten del proceso “mediante la utilización de diferentes medios aprobados”. Es allí que ya pierde razón de ser -aunque todavía no queda prohibida- la aplicación de sellos de tinta violeta sobre la carne, conteniendo los datos requeridos.
“A efectos de asegurar la continuación de la trazabilidad individual de los animales en la etapa de faena, se agrega, a partir del plazo fijado, la lectura obligatoria de la identificación electrónica en la línea de faena para los animales, garantizándose de este modo su adecuada correspondencia individual con la numeración de garrón asignada en la línea de faena y su posterior registración en el SIF”, indica el instructivo.




