Los productores -más allá de su escala- son empresarios, no asalariados normales. Por eso, sus ingresos están signados no por una negociación paritaria sino por los precios que obtengan por la venta de sus productos, sean granos, carnes o leche.
Aunque cada caso es un mundo, un interesante trabajo de la Fundación Mediterránea permite una aproximación a lo que sería una hipotética “paritaria de los productores” agropecuarios. El escenario es bastante heterogéneo, pero a la vez permite notar una caída del poder de compra generalizada entre los integrantes del sector. En resumen, agricultores, tamberos y porcinocultores tuvieron menores ingresos en 2025 respecto de 2024. Y solo los productores de ganado bovino pudieron mejorar efectivamente su situación.
“El año 2025 estuvo marcado por una evolución heterogénea de los precios en el agro. Mientras algunas cadenas encontraron sostén en la demanda externa o en mejoras de productividad, otras quedaron más expuestas a un mercado interno débil y a una dinámica de costos desfavorable”, comienza el análisis realizado por el economista Franco Artusso desde la entidad cordobesa.
El trabajo analiza la trayectoria y el cierre de los precios al productor de granos, carnes y leche en 2025 y se pregunta qué producciones lograron sostener poder de compra en 2025. La conclusión está resumida bien en un cuadro que compara los precios promedio de cada año recibidos por cada tipo de producción, en términos constantes, es decir eliminando el efecto de la inflación.
En definitiva, si en un trabajador tradicional puede analizarse la mejora del poder adquisitivo del salario descontando la inflación de la suba efectiva de los mismos, en este caso la Fundación Mediterránea expone los precios internos pagados a productores de principales granos (soja, maíz y trigo), hacienda vacuna (novillito, terneros), hacienda porcina (capón tipificado) y leche cruda.

El resultado de este ejercicio muestra un pésimo resultado para el productor: “Comenzando por los precios medidos en moneda local (pesos constantes), lo primero que cabe señalar es que, en la comparación contra el pasado, el balance de los doce meses 2025 solo fue positivo para la ganadería bovina”. Son los únicos números en “verde”, en una planilla llena de datos en “rojo”.
En efecto, los precios de la hacienda bovina fueron los únicos que le ganaron a la inflación el último año, tanto aquella con destino a faena (con una suba del 13% real para el novillito en Cañuelas), como los animales más livianos con destinos a invernada o recría (los terneros subieron18% en Remates Feria).
Además, los rubros ganaderos fueron los únicos que se ubicaron por encima de su promedio de las últimas dos décadas en 2025 (superándolos 16% en ambos casos).
El resto de las comparaciones aparecen en rojo, tanto contra el año pasado como contra el promedio de las últimas dos décadas.
Los granos cayeron entre 3% y 18% interanual y se ubicaron entre 10% y 22% por debajo de su promedio histórico (con el trigo como el que peor compara, seguido por la soja y, en menor medida, por el maíz).
La leche cruda retrocedió 14% interanual y quedó 7% por debajo de su promedio histórico.
En el caso del capón tipificado, cayó 2% interanual y se ubicó casi 20% por debajo de su promedio.
Agrega el informe que “cuando se miran los precios medidos en moneda dura (dólares constantes), la comparación contra los promedios históricos es muy similar a la descripta en pesos. Sin embargo, se observan algunos matices en la dinámica interanual” que también quedan expuestos en el gráfico.




