La Bolsa de Comercio de Rosario acaba de publicar el informe actualizado de capacidad instalada de procesamiento de oleaginosas en la Argentina y la cifra no puede sorprender a nadie.
El informe, basado en datos de J.J. Hinrichsen, muestra que la capacidad de molienda de oleaginosos –fundamentalmente soja– está estancada en 69,6 millones de toneladas.
La mayor parte de las industrias aceiteras se encuentran en el Gran Rosario, donde existe una capacidad de recibo de granos cercana a los 19.000 camiones por día, lo que representa alrededor de medio millón de toneladas de granos por día.
La zona del Gran Rosario dispone además de 14 muelles aptos para barcazas (que reciben soja proveniente mayormente de Paraguay) y 16 accesos ferroviarios.
Mientras que en 2024 Brasil superó a la Argentina en capacidad de procesamiento de granos oleaginosos, este año siguió consolidando su proceso de crecimiento mientras que su vecino del sur se estancó.
Según un relevamiento realizado por la Asociación Brasileña de Industrias de Aceites Vegetales (Abiove), la capacidad total de procesamiento de oleaginosas alcanzó ya los 76,4 millones de toneladas y tiene perspectivas de seguir creciendo.
Gran parte de las inversiones realizadas en el sector están impulsadas por el aumento de la demanda de biodiésel promovido por la política oficial de promoción de biocombustibles.
No es el caso de la Argentina, que tiene un corte teórico –que muchas veces no se cumple– del 7,5% de biodiésel con nafta, mientras que Brasil tiene un corte obligatorio del 15% (B15).
Tal como sucede en EE.UU, buena parte de la sostenibilidad del negocio de la soja en Brasil se estructura en base a una política pública diseñada para agregar valor en origen y promover la autosuficiencia energética.





