Fernando Coronel es productor ganadero en la zona de islas del Delta del Paraná. Su rodeo de cría está en Aguas Negras, en el límite entre San Nicolas y Ramallo. La zona viene sufriendo, como tantas otras, reiterados casos de abigeato que no solo implican la pérdida económica sino que a veces también pone en riesgo las vidas de los pobladores.
“Nosotros somos ganaderos. Mi abuelo, mi papá, nosotros. Siempre hubo vigía, siempre estamos en una zona donde circulan muchas lanchas, muchas canoas, y siempre nos llevaron uno, dos, tres animales. Pero los últimos años se intensificó la situación y en el último episodios nos carnearon 35 vacas”, denunció Fernando.

La desidia en seguridad es alarmante. Coronel mencionó que la comisaría tercera, a cargo de la Policía Rural de La Paz, “no funciona adecuadamente, y en los últimos cuatro años no había lanchas, los motores se rompían, no existían elementos para tomar denuncia, y eso hacía que todo fuera muy difícil”.
Ante esta situación, Coronel y otros productores decidieron organizarse. “Tratamos de juntarnos con algunos productores más, poner combustible y buscar la manera de mantener la seguridad en la zona”.
La llegada de una nueva lancha por parte de la policía fue vista con optimismo, pero la situación se tornó crítica: “El día 14 de octubre nos entregan la lancha nueva y el 15 sale en recorrido. En la mañana del 16 se produce un enfrentamiento donde la policía recibe dos impactos de bala. La mayoría fueron con una carabina 22”.

Este enfrentamiento entre la policía y los delincuentes provocó una serie de acciones judiciales, con allanamientos en Villa Constitución, que resultaron en la incautación de drogas, armas y elementos robados. Sin embargo, Coronel advirtió que esto es solo una parte del problema.
El productor expresó su frustración: “Estamos solicitando un destacamento en la Boca del Cavado, y la última reunión fue en el Club Social Ramallo. Ahí había más de 40 productores y el comisario escuchó nuestro reclamo”.
La propuesta de los ganaderos incluyó construir el destacamento a través de un comodato de tierra aportado por un productor, busca una solución tangible a la creciente inseguridad. “Nosotros llegamos a un punto límite. Yo vi a mi papá llorar por esto, salir armado por las noches por miedo a perder lo que tanto trabajo nos costó”.

A pesar de las promesas de las autoridades, los productores se sienten desamparados. “No hay recursos. La comisaría no tenía computadora para tomar denuncias y faltaba luz. Nosotros juntamos dinero y conseguimos una antena satelital para que puedan tomar las denuncias, además de reflectores y cámaras para identificar a los delincuentes”.
Esta respuesta proactiva es crucial en un entorno donde “no solo se roban vacas. También entran en las casas y se llevan lo que encuentran”.
Coronel destacó que la carne robada se vende en carnicerías en San Nicolás, Ramallo y Villa Constitución.
“Se carnean novillos de 500 kilos y esto se convierte en un negocio muy lucrativo”, indicó el ganadero. La preocupación no es solo por el bienestar de su ganado, sino también por la seguridad de sus familias y comunidades. “Necesitamos una respuesta rápida. Estamos buscando que las autoridades nos escuchen y que se establezca el destacamento para proteger a nuestra gente y nuestra economía”.
El reclamo de Coronel es directo: “Queremos que se tomen medidas efectivas y que el Estado asuma su responsabilidad en esta cuestión de seguridad que nos afecta a todos”. Su historia y la de otros productores son un recordatorio del impacto del abigeato y la urgencia de una solución que garantice la seguridad en la zona de islas del Delta del Paraná.




