Desde que se popularizaron los “reality shows” de cocina -como Masterchef- el cilantro volvió a ganar posiciones en los hogares. Pero además de un ingrediente con un sabor inconfundible, es también un cultivo de servicio que, generalmente, no tiene la misma fama que entre las hornallas.
Pareciera que esto último puede cambiar en algunos años. Y eso es gracias a una investigación que llevó a cabo un equipo de biotecnólogos de la Universidad Nacional de Quilmes, coordinados nada más ni nada menos que por Luis Wall, una eminencia en lo que respecta a suelos.
“¿Es el coriandro una herramienta de manejo del microbioma del suelo que aumenta la producción de cultivos?”. Con esa pregunta de título, Francisco Pignataro expone su póster en el Congreso Aapresid. Y luce orgulloso este futuro biotecnólogo, no sólo porque trabaja con el reconocido investigador, sino porque, tras un largo trabajo, ha obtenido los resultados esperados.
A los fines prácticos, es mejor empezar por el final y responder esa pregunta: Sí, el coriandro enriquece el suelo y permite un mayor rendimiento que otros cultivos de servicio.
Eso, al menos, en el caso del maíz, que es lo que ha estudiado el equipo de la Universidad de Quilmes a raíz de una consulta particular. Fue un productor privado el que observó esa mejora en su campo y pidió a la ciencia comprobarlo.
“La idea era ver si podemos discriminar un suelo donde hubo coriandro de uno donde no lo hubo. Y encontramos que efectivamente hay diferencias”, explicó Francisco.
Mirá la entrevista completa:
Para saberlo, tuvieron que estudiar el perfil lipídico de esos suelos, que es algo así, explica el futuro biotecnólogo, como una “huella dactilar”. Lo que mostró ese perfil es que, en los casos donde se sembró coriandro, había una mayor comunidad de actinobacterias, asociadas a una mejor agregación y menos estrés del suelo.
Luego, en el laboratorio, fueron a confirmar si hay correlación entre el efecto que tiene el coriandro en el microbioma con un mayor rendimiento del maíz, y también obtuvieron luz verde.
“Descubrimos una huella del microbioma del coriandro, que modifica la estructura del microbioma del maíz. Es como si editara el desarrollo y lo mejorara”, graficó Francisco, que además señala el potencial que tiene este cultivo de crecer donde sea, incluso en el patio de casa.