Un grupo de científicos del Conicet, miembros del Instituto de Biología Molecular y Celular de Rosario, cree haber encontrado nuevas respuestas a una de las principales preocupaciones que hay en torno a las técnicas de mejoramiento vegetal: La regeneración y multiplicación de las plantas.
La investigación estuvo a cargo del doctor Javier Palatnik y llegó a hacerse eco en la reconocida revista científica Nature Plants. Su equipo, que trabaja en el tema desde 2005, logró identificar un mecanismo molecular que podría ser fundamental para obtener plantas fértiles a partir de células modificadas por ingeniería genética.
La clave está en que lograron determinar cuáles son las moléculas que regulan y determinan la regeneración de las raíces cuando están dañadas. El potencial para el sector agropecuario es interesante, si se tiene en cuenta que “permitiría desarrollar herramientas agrobiotecnológicas para obtener plantas completas a partir de unas pocas células”, según detalla un artículo publicado por el propio Conicet.
“Actualmente, la modificación de genes en plantas resulta accesible y relativamente fácil de hacer. El problema se presenta luego, cuando a partir de esas primeras células que llevan las características introducidas y deseadas, se quiere obtener una planta entera que sea fértil para poder propagarla”, explicó Palatnik.
Por eso es que el laboratorio rosarino podría haber encontrado una solución clave para las empresas líderes en agrobiotecnología, ya que, si lo que se busca es multiplicar especies, asegurarse la regeneración es un aspecto ineludible.
En términos científicos, los estudios del equipo de Palatnik arrojaron que se trata de un sistema de dos componentes moleculares que intervienen en ese proceso. Por un lado, los GRFs, que son proteínas reguladoras del crecimiento y que son responsables de la expresión de genes de hojas, tallos y raíces. Por el otro, una molécula de ácido nucleico, llamada microARN, que opera sobre esos GRFs y determina su presencia y abundancia.
“Fuimos los primeros en el mundo en estudiar este sistema”, ratificó el investigador, que ya tiene en su haber tres patentes difundidas en Estados Unidos y China, y desarrolladas por el sector privado. Para este último avance, estiman haber atravesado unas 1000 horas de trabajo en el microscopio de fluorescencia y meses de experimentos con equipamiento de la Universidad de Heidelberg en Alemania.
Que pasó gorilitas? No comentan ésta nota?
Gracias por divulgar, ojalá el Peluca y compañía tomen nota. En este caso es ciencia aplicada, pero aún cuando no lo sea en lo inmediato, es una inversión a largo plazo. Que el estado auspicie la investigación científica, asegura que no sólo la motivación sea la rentabilidad y que los avances no sean propiedad de ninguna corporación que lo use a discreción.
Excelente comentario!
a continuación las empresas se apoderan de las patentes por monedas