En la zona central del país, donde los cultivos pueden alcanzar rendimientos altos, las precipitaciones vienen escasas. Esta región, llamada zona núcleo, es donde se produce el grueso de la soja y del maíz de Argentina, siempre y cuando llueva. La zona evidenciaba una marcada falta de precipitaciones, hasta que llegó la medianoche del miércoles 18.
En ese entonces llegó la lluvia, pero con ella una tormenta feroz, que dejó múltiples destrozos producto de los vientos y el granizo. La ruta 9, que une Rosario con Córdoba, a la altura de Armstrong, fue escenario de imágenes atroces, donde el viento corrió a camiones con acoplados completos, los sacó de la vía y los amontonó contra la banquina.
Justamente en esa zona es donde más se ensañó la tormenta, que expertos de la Bolsa de Comercio de Rosario catalogaron como “brutal”. Según los rosarinos, el fenómeno castigó unas 400 mil hectáreas, en pleno corazón productivo.

“El cambio de quincena fue el punto de quiebre para que finalmente el sistema de alta presión semiestacionario, que condicionaba el ingreso de las precipitaciones, terminara de desplazarse hacia el este. Lamentablemente, el ingreso de aire muy cálido y húmedo del norte se encontró con una masa de masa de aire muy fría proveniente del SO patagónico. El resultado fue fuerte choque térmico que provocó tormentas de gran violencia”, explica técnicamente el consultor Elorriaga.
“El núcleo más severo de la tormenta abarcó una región de 400.000 hectáreas que abarcaron el centro-sur santafesino y el sudeste cordobés. El corredor que va desde Armstrong, Tortugas y General Roca hasta Inriville concentra los mayores reportes de daños en cultivos”, explicaron desde la entidad.
En Armstrong, Santa Fe, es desde donde llegan una gran cantidad de testimonios que dan cuenta de la catástrofe productiva que dejó la tormenta. Dos días después del evento, se siguen contando hectáreas y daños en cultivos e infraestructura.
Luis Biagiola es integrante del Centro Agropecuario de Las Parejas, y relató a Bichos de Campo que la tormenta lo sorprendió en la ciudad cerca de las ocho de la noche. Cuando el fenómeno pasó, se dirigió al campo para revisar los animales.

“Cuando llegamos encontramos todo desparramado: los boyeros cortados, los animales afuera y los cultivos ya se veían destruidos”, contó. En plena oscuridad tomó algunas fotos donde se percibía el desastre y recién al día siguiente, con luz, pudo dimensionar la magnitud de los daños: “Salimos a recorrer y el panorama era muy triste”.
“Una tristeza inexplicable”. Así describió Luis Biagiola el impacto de la tormenta que arrasó cultivos, infraestructura y hacienda.
El establecimiento está ubicado al oeste de Las Parejas. En agricultura, el temporal afectó unas 460 hectáreas del campo de Luis, prácticamente la totalidad de los lotes sembrados. “Me agarró todo: soja y un lote de maíz”, explicó.
En el área ganadera, los lotes de alfalfa listos para cortar quedaron arrasados. “La alfalfa quedó pelada, parece una cancha; no quedó nada”, describió. La tormenta combinó granizo intenso con ráfagas violentas: “Hubo mucha piedra y mucho viento; un acoplado grande me lo arrastró unos 400 metros”.
Biagiola señaló que se trató del mismo fenómeno que provocó vuelcos de camiones sobre la autopista antes de desplazarse hacia la zona rural. El ganado reaccionó con pánico ante la pedrada y el viento. “Con el susto y la cascoteada empezaron a correr, rompieron los boyeros y se mezclaron los lotes”, relató.
Esa noche trabajó junto a su hija hasta la madrugada para reorganizar los animales. “Volví a mi casa cerca de las tres y media de la mañana y todavía no teníamos luz”, indicó. La caída de postes y cables dejó al establecimiento sin energía y sin agua para la hacienda: “Estamos llevando agua con un tanque porque el sistema no funciona”.
El temporal ocurrió el miércoles por la noche. El jueves regresó al campo y luego realizó una recorrida con autoridades locales para evaluar la posibilidad de declarar la emergencia agropecuaria. Las zonas más comprometidas incluyen Las Parejas, Armstrong y áreas rurales vinculadas a Monte Buey.
En términos productivos, estimó pérdidas severas. Los cultivos anuales no pueden resembrarse por la época del año: “Si esto pasaba en enero podíamos resembrar; ahora ya no”. La alfalfa rebrotará, pero se perdió el corte inmediato y deberá suplementar la alimentación: “Voy a tener que salir a comprar rollos o picado”. Además, las bolsas de silo de maíz fueron perforadas por el granizo y el viento tumbó comederos de hacienda.
“La pérdida es enorme”, resumió. “Uno invierte lo mejor en semilla y en calidad y en un rato encontrás todo destruido”. Aun así, remarcó que el impacto excede el daño directo: “Esto afecta a toda la actividad económica: el transporte, los viajes que no se van a hacer y todo lo que se mueve alrededor del campo”.
Con 51 años, aseguró no recordar un evento similar: “Alguna vez te agarra un lote, otro no… pero que te agarre todo y con esta intensidad, nunca lo vi”.
Además del sur de Santa Fe, las tormentas se desplegaron en la zona de Córdoba hacia el sur de la Ruta 7. En la zona de Serrano, Melo y Salguero, los daños fueron similares a los registrados más al norte.
Sin embargo, la situación es completamente distinta en una franja que quedó en el medio de las tormentas. Desde La Carlota hacia el este, se mantiene la condición de sequía extrema, con productores que dieron por perdidos sus cultivos ante la falta de precipitaciones, y lo destinaron a alimentación de ganado.
A comer soja que no pudo ser ! La carlota (cba) pic.twitter.com/S1fJT4g5qu
— arnaldo Pra (@agrovetpra) February 19, 2026




