Durante esta época del año, los fruticultores del Alto Valle saben que no están exentos de padecer alguna que otra caída de granizo que, en función de su magnitud, puede acabar con su producción en un abrir y cerrar de ojos. Eso que explica que, quienes tienen espalda para hacerlo, destinen recursos a la implementación de medidas de resguardo como las mallas antigranizo. Sin embargo, en un escenario con una rentabilidad cada vez más ajustada, siguen siendo los menos.
Uno de estos duros golpes fue recibido días atrás por los productores de la localidad de Villa Regina, que en plena cosecha de pera Williams vieron unas 800 a 1.000 hectáreas afectadas, según las últimas estimaciones, con chacras que registraron daños en un 10% a 20% de su superficie, mientras que otras lo hicieron en un 90%.

“En estas fechas puede ocurrir una tormenta de este tipo, pero esta en particular nos tomó por sorpresa. Se formó de pronto por la tarde, y lo que menos esperábamos era semejante caída”, dijo a Bichos de Campo Mauricio Molinaro, presidente de la Cámara de Productores de Regina, que también nuclea a otros de las localidades de Enrique Godoy, Chichinales y Valle Azul.
Además de afectar a las peras, la tormenta también causó estragos en algunas variedades de carozo que también se estaban recolectando, así como en las manzanas que todavía yacen en los árboles.

“Son unos 60 a 70 productores, entre chicos y medianos, que tienen entre 5 y 15 hectáreas. Tenemos algunos con 50 hectáreas pero son los menos. La mayoría ya tenía su fruta comprometida para la venta. En estos casos, muchos compromisos no se cumplen y ahí arrancan los problemas para vender en los próximos años”, lamentó Molinaro.
“Esto es malísimo. Pensá que estamos con todos los gastos hechos”, añadió a continuación.
De ese universo de productores, son muy pocos los que pudieron invertir en mallas antigranizo, una herramienta que, aseguran, puede proteger hasta el 99% de la producción en situaciones como esta, además de impedir otros daños como el asoleo de la fruta.
“El clima viene cambiando continuamente, cada vez hay más tormentas. Hay muy pocas fincas protegidas y a futuro hay que pensar en eso. Faltan porque son caras y el financiamiento es muy poco. Algunos tienen algún seguro privado con la provincia, pero más allá de eso no hay defensa”, remarcó Molinaro.
Días atrás, el Ministro de Desarrollo Económico y Productivo de Río Negro, Claudio Banacloy, reconoció la problemática y señaló que es uno de los ejes centrales a resolver dentro de la actividad.
“Tenemos que poner el foco en más malla antigranizo, y por este tema ya hemos mantenido reuniones con el Gobierno nacional”, indicó el funcionario, que sostuvo que “sin financiamiento estructural para poder invertir en mallas, se hace cada vez más difícil reponerse de un golpe como este”.
“Cuando vos le pusiste todo el costo a la fruta, absolutamente todo, y de un día para el otro, en quince, diez o cinco minutos, perdés todo, reponerte de semejante golpe hoy es prácticamente imposible”, concluyó.
Se espera que a la brevedad culminen los relevamientos realizados por la Secretaría de Fruticultura de la provincia, que contemplan la inspección a las chacras de la zona, para estimar los daños totales de la tormenta.





