En el NEA, la producción de maíz -el cereal de mayor siembra en la región que se utiliza tanto en la alimentación humana como animal- enfrenta desde hace tiempo una situación sanitaria compleja debido al achaparramiento del maíz, enfermedad endémica en esta región del país.
Para hacerle frente, Gianella Melina Kubler, una becaria de la Universidad Nacional del Nordeste (UNNE), lleva adelante un proyecto que apunta al control biológico del vector que la transmite –la chicharrita del maíz- a través de bioinsumos formulados con hongos entomopatógenos.
El Dalbulus maidis, nombre científico de este vector, trasmite al menos cuatro patógenos: Corn Stunt Spiroplasma (CSS), un fitoplasma y dos virus. El complejo puede causar mermas de rendimiento de más del 70%, con incidencias cercanas al 100% en la región durante la campaña.

Si bien el conocimiento sobre el uso de hongos entomopatógenos como controladores de la chicharrita es incipiente, ya se han documentado casos de eficiencia de estos controladores en otras especies, lo que sugiere un potencial para su aplicación en este caso.
El proyecto, que es dirigido por la ingeniera agrónoma y docente investigadora, Celsa Noemí Balbi, pretende generar información en este sentido, analizando la compatibilidad y efectividad en distintas combinaciones de hongos entomopatógenos.
En paralaleo, también apunta a evaluar variables secundarias relacionadas con la salud y desarrollo del cultivo de maíz en respuesta a los tratamientos.
La iniciativa contempla estudios in vitro y en campo, para lo cual se ha realizado la siembra de maíz, la recolección de chicharritas y su posterior cría, seguida de la infestación de estos insectos en jaulas controladas.
El experimento, que se realiza en el Campo Experimental y en el laboratorio de Fitopatología de la Facultad de Ciencias Agrarias de la UNNE, contempla la aplicación de cuatro tratamientos distintos, con cuatro repeticiones cada uno.
“Se aplican distintos bioinsumos que incluyen a tres hongos entomopatógenos: Isaria fumosorosea, Beauveria bassiana y Metarhizium anisopliae. Se controla la supervivencia de los insectos a través del tiempo y se analizarán los datos resultantes mediante el paquete estadístico “lme4” del software RStudio”, explicaron desde la Universidad.
La metodología específica consiste en sembrar un híbrido de maíz (Zea mays) en macetas individuales. Cada maceta representa una unidad experimental y al llegar al estadío fenológico V4 se infesta con una población de cinco individuos de Dalbulus maidis.
“La variable respuesta a analizar es la población de Dalbulus maidis presente en cada unidad experimental en estado vivo o muerto. El análisis estadístico consistirá en la evaluación de la varianza de los tratamientos con el testigo, con un nivel de significancia de 0,05”, añadieron.





