El presidente Donald Trump anunció este viernes el nuevo programa de mandato obligatorio de uso de biocombustibles en EE.UU. para los años 2026 y 2027, que, si bien fue bien recibido por la cadena de la soja, terminó impulsando caídas en los precios de los principales productos agroindustriales del complejo oleaginoso.
La Agencia Ambiental de EE.UU. (EPA) indicó, por medio de un comunicado, que estima que la producción y el uso de biodiésel (tanto convencional como hidrotratado) deberían aumentar en más del 60% con respecto a los volúmenes de 2025 para poder cumplir con los nuevos mandatos obligatorios.
“El anuncio de hoy es verdaderamente histórico para los agricultores y productores de energía de nuestra nación. Estas cifras representan los niveles más altos de biocombustibles que jamás se hayan requerido para su mezcla con nuestro suministro de combustible”, declaró Brooke Rollins, la secretaria de Agricultura de EE.UU.
Si bien se esperaba que el anuncio fuese marcadamente alcista, los precios del aceite de soja en el CME Group (“Chicago”) cayeron fuerte este viernes y arrastraron a los valores de la harina y el poroto de soja.
La evidencia de que la caída del aceite de soja en EE.UU. se debió al anuncio realizado por Trump reside en el hecho de que en la jornada de hoy los valores del petróleo siguieron subiendo y mucho en el marco de la compleja situación presente en Medio Oriente.
La razón de ese fenómeno hay que buscarla en la “letra chica” del anuncio, ya que EPA dijo que recién a partir de 2028 los biocombustibles y las materias primas importadas para fabricarlos recibirán incentivos fiscales un 50% inferiores a los elaborados en territorio estadounidense.
Eso implica, por ejemplo, que el aceite de cocina usado (UCO) proveniente de Asia o bien el sebo bovino importado de Australia y Sudamérica podrá seguir ingresando a EE.UU. para competir con el aceite de soja estadounidense en el mercado de la fabricación de biodiésel. El aceite de colza canadiense seguirá teniendo vía libre para ingresar al mercado estadounidense en función del tratado de comercial que tiene con EE.UU.
La EPA justificó la medida aduciendo “que dará tiempo a los productores estadounidenses de biocombustibles para prepararse para el cambio”, aunque es probable que se haya instrumentado así para reducir el impacto inflacionario en el valor de los combustibles.
La Asociación Estadounidense de Productores de Soja (ASA) felicitó al presidente Trump por el anuncio al proyectar que el nuevo mandato para 2026 y 2027 aumentará el uso interno de biodiésel en torno a 5400-5500 millones de galones con respecto a los volúmenes de 2025.
“Si bien la norma no introduce cambios inmediatos para priorizar las materias primas de biocombustibles de origen nacional, ASA celebró el anuncio de la EPA de reducir la generación de créditos para biocombustibles y materias primas de biocombustibles importados a partir de 2028”, indicó ASA.
La Asociación Nacional de Procesadores de Oleaginosas (NOPA) aplaudió el anuncio y lo calificó de “logro histórico”, pero señaló que el compromiso de reducir los incentivos fiscales para los productos importantes a partir de 2028 “es fundamental para garantizar que los beneficios del programa lleguen, ante todo, a los agricultores y fabricantes estadounidenses, tal como se concibió originalmente”.








