Tras una campaña triguera que fue récord en el país, con casi 28 millones de toneladas cosechadas, las primeras estimaciones de cara al nuevo ciclo ya arrojan una posible reducción en la superficie sembrada. Así lo mostró un informe de la Bolsa de Cereales de Córdoba (BCCBA), que detalló que se registraría una disminución interanual de 38 mil hectáreas.
Aunque la entidad aclaró que el área sembrada seguiría estando por encima del promedio histórico, y que la definición final dependerá del comportamiento de las lluvias en las próximas semanas, el reporte apunta a la rentabilidad esperada como una de las principales limitantes.

“Si bien los cálculos del Departamento de Economía de la Bolsa de Cereales de Córdoba indican que la última campaña habría presentado una rentabilidad positiva, el menor atractivo estaría asociado, principalmente, al incremento en los costos directos de producción, con especial incidencia del precio de los fertilizantes”, explica el informe.
En contraposición, aquellos que proyectaron un aumento o mantenimiento del área, lo fundamentaron en la adecuada disponibilidad de humedad en el perfil, variable que históricamente constituye el factor decisivo en la planificación del cultivo.

“Durante los dos primeros meses del año, las precipitaciones se distribuyeron de manera heterogénea en la provincia. En la mayoría de los departamentos los acumulados se ubicaron por debajo de los promedios históricos, mientras que en otros los superaron ampliamente. Esta disparidad explica en parte la variabilidad observada en las tendencias de estimación de superficie entre las distintas zonas”, detallaron desde la Bolsa.
El trabajo también contempla al cultivo de garbanzo, que profundizaría la caída de superficie iniciada la campaña pasada, ante un de elevados niveles de stock.
Y dentro del componente rentabilidad, se incluyó además la incertidumbre asociada al actual contexto geopolítico, que dificulta las rutas de comercialización y añade volatilidad al escenario de negocios para la especialidad.
A esto se sumó, al igual que en el caso del trigo, la cautela respecto a la disponibilidad de agua en el suelo.

“Respecto al pronóstico trimestral, para el otoño se prevén precipitaciones por debajo de lo normal en la mayor parte del territorio provincial y temperaturas superiores a los valores medios. Estos meses son clave para la recarga de los perfiles, ya que los lotes comienzan a liberarse y, a partir de mayo, se inicia la siembra de los cultivos invernales”, concluyó el informe.





