Como era de esperarse, además de los señalamientos que hicieron ya varias entidades agropecuarias, la desregulación del sistema de vacunación contra la Aftosa y la brucelosis bovina fue también fuertemente criticada por el gobierno bonaerense de Axel Kicillof, opositor a la gestión nacional.
La postura la marcó el ministro de Desarrollo Agrario bonaerense, Javier Rodríguez, quien advirtió que la reciente decisión del Senasa de habilitar desde 2027 a veterinarios privados a trabajar en paralelo a las fundaciones sanitarias, directamente “rompe con el criterio de campaña de vacunación” y “pone en riesgo uno de los principales logros sanitarios de la ganadería bovina argentina”.
En un comunicado de la cartera agropecuaria, Rodríguez cuestionó con dureza la medida oficializada la semana pasada mediante la resolución 201/26 y apuntó directamente contra su principal promotor, el ministro de Desregulación y hombre de confianza de Javier Milei: “Federico Sturzenegger está actuando con anteojeras ideológicas y de manera irresponsable en un tema donde lo que hay que priorizar es la seguridad en materia sanitaria”, expresó.

El sistema aún vigente, hasta que empiece a regir la nueva reglamentación, pautada para 2027, dispone que los entes sanitarios, unos 300 distribuidos en todo el país ya no serán los únicos a cargo de llevar adelante las campañas de vacunación y de garantizar toda la cobertura territorial. Desde 2001 -cuando estallaron los casos de Aftosa en el país- hasta la fecha, ese esquema es el que ha permitido erradicar a la enfermedad de todo el territorio. El último caso data de 2007.
No es su efectividad lo que algunas voces del sector venían cuestionando, sino los precios fijos por dosis que establecen las fundaciones. Un argumento que, opinó Rodríguez, no alcanzaba para definir semejante cambio en la estructura sanitaria.
“Los problemas que surgieron con algunos entes tenían que ver con una puja económica, que debería haberse resuelto puntualmente en lugar de cambiar todo el sistema”, sostuvo.
En ese sentido, el ministro bonaerense advirtió que la modificación impulsada por el gobierno nacional trastoca principios clave del sistema actual, ya que “rompe el criterio de solidaridad que garantiza una cobertura universal”, por el que, hasta ahora, velaban los entes.
“Lo que va a pasar es que los profesionales independientes van a buscar a los productores o propietarios de grandes cantidades de animales, porque resulta más simple y conveniente vacunar a esos rodeos. El ente sanitario hoy garantiza que se vaya a todos, el profesional independiente no lo hará, ni está obligado”, señaló Rodríguez.
Cabe destacar, de todos modos que, de acuerdo a lo dispuesto por Senasa, los cambios en el sistema no disuelven a las fundaciones vigentes, sino que permiten a trabajadores independientes vacunar por fuera de ellos. Sin embargo, como probablemente muchos productores opten por esa última opción, puede hacerse más cuesta arriba para estos entes cubrir los costos.
Asimismo, Rodríguez también hizo énfasis en el artículo 4 de la resolución, que permite al profesional independiente “acordar libremente” con el productor del establecimiento. “Esto rompe con el criterio de campaña de vacunación y desestabiliza el funcionamiento actual: el control resulta casi imposible sin establecer lapsos temporales claros, como lo hace el esquema vigente”, remarcó el funcionario.
Y advirtió: “El hecho de que los profesionales sean independientes de los entes vacunatorios hace más complejo el control y seguimiento de la vacunación, porque la información sobre qué productores vacunaron en un determinado distrito estará disgregada”.
Del mismo modo que se expresaron otras voces del sector, Rodríguez insistió en la efectividad del esquema actual, y llamó a reconsiderar la decisión del Senasa. “Durante más de veinte años se dio un sistema que funciona. No fue casualidad: fue el resultado de coordinación, responsabilidad colectiva y compromiso del sector productivo. Desarmarlo en nombre de la desregulación es un riesgo enorme para la ganadería argentina”, concluyó.




