El 2025 no terminó de la mejor manera para el grupo de empresas de Bioceres, ya que la empresa madre, Bioceres S.A., -que habría quedado como residual y no tiene injerencia en las operatorias de Bioceres (Biox) y Rizobacter- sigue en caída libre.
Se trata de una empresa argentina que hizo punta en biotecnología con su paleta de semillas y más rutilantemente con su programa HB4, que ofrecía genética para trigo o soja resistente a sequía y glufosinato de amonio.
La caída de esta rama empresarial a nivel global comenzó a mediados del 2025, cuando la empresa Bioceres S.A. anunció que no podría hacer frente a pagarés bursátiles, lo que dejó automáticamente a esta empresa en condiciones de vulnerabilidad. A raíz de esto, Bioceres, empresa que desarrolló HB4, anunció que no existe relación entre ambas luego de una división de aguas que las mantiene separadas, y es por eso que -aducen- no tiene injerencia en la otra.
Aun así, esta empresa -que fue el plafón del lanzamiento al mundo de Bioceres- mantuvo sus problemas, hasta llegar a diciembre, momento en que la deuda llegó a los 55 millones de dólares. A raíz de esto, a principio de enero la empresa informó su ingreso al concurso de acreedores luego de anunciárselo a la Comisión de Bolsa y Valores de Estados Unidos (SEC).
En las últimas horas, según reconstruyó iProfesional, la situación judicial de Bioceres S.A. se aceleró a partir de una combinación de frentes críticos.
Por incumplimientos financieros, Bioceres S.A. informó su ingreso a concurso de acreedores
Por un lado, la empresa quedó con sus cuentas bancarias embargadas en distintas entidades financieras tras una demanda ejecutiva iniciada por un acreedor extranjero, que reclamó el cobro de un pagaré por algo más de 100.000 dólares, más intereses y costas.
En paralelo, y ante la imposibilidad de afrontar sus compromisos financieros, el directorio había resuelto a mediados de diciembre avanzar con un concurso preventivo de acreedores.
Ese camino fue ratificado luego en una asamblea de accionistas realizada el 20 de enero, donde se convalidó formalmente el pedido de quiebra presentado en la Justicia, a la espera de que el trámite avance una vez finalizada la feria judicial.
El proceso concursal involucra únicamente a Bioceres S.A., que quedó como vehículo residual tras las sucesivas reorganizaciones del grupo, y no alcanza a la operatoria principal de Bioceres Crop Solutions, la compañía que cotiza en Estados Unidos (Biox).
El 17 de enero, fuentes judiciales confirmaron que un juez comercial ordenó trabar el embargo de los saldos de las cuentas bancarias de Bioceres S.A. en varias entidades financieras a solicitud del apoderado de Draco I Latam, una sociedad que reclama judicialmente el cobro de una deuda.
La medida cautelar fue dispuesta para garantizar el cobro del crédito exigido por el acreedor, en el marco de un litigio ejecutivo que ya se tramita en la justicia comercial.
Esta solicitud de embargo ocurrió días antes de la asamblea de accionistas prevista, en la que los socios de Bioceres S.A. ratificaron la decisión de la propia compañía de solicitar su quiebra y dar así curso al procedimiento concursal una vez concluida la feria judicial.
El pedido del acreedor y la medida cautelar sobre las cuentas se inscriben en el contexto de la crisis financiera que atraviesa la sociedad local y de sus esfuerzos por reestructurar sus pasivos ante el incumplimiento de obligaciones financieras.





