La primera estimación preliminar de siembra de trigo en Brasil indica que el área podría caer más de un 5% este año, mientras que la cosecha se ajustaría en un 8,4%, pero el país no tendría necesidad de importar más cereal gracias al hecho de contar con abultados stocks.
El organismo oficial Conab estima que en 2026 Brasil sembraría 2,31 millones de hectáreas de trigo para cosechar 6,90 millones de toneladas, de las cuales 2,01 millones se exportarían como cereal forrajero.
“La región sur sigue siendo el principal centro productor con aproximadamente el 85% de la oferta estimada para 2026, destacando Rio Grande do Sul con el 44% y Paraná con el 35 %, lo que refleja aún los impactos de la última cosecha y un entorno de precios que desincentiva una expansión más agresiva de la superficie en las demás regiones”, señala el informe de Conab.
“En lo inmediato el mercado interno continúa operando en un entorno de baja fluidez y alta selectividad, con transacciones más esporádicas y fuertemente condicionadas a la calidad del grano”, añade.
Con existencias iniciales estimadas en 2,31 millones de toneladas y un consumo interno que permanece estable, las necesidades de importación previstas para 2026 son de 6,71 millones de toneladas versus 6,82 millones en 2025.
“La industria molinera, que opera con inventarios holgados, mantiene una postura defensiva, lidiando aún con dificultades en la venta de harina y favoreciendo lotes de mayor calidad, mientras que el trigo de menor calidad compite con el maíz en la formulación de raciones forrajeras”, señala Conab.
“La mayor apreciación del tipo de cambio en comparación con el año anterior mitiga parcialmente la transmisión de los aumentos de precios externos, pero no neutraliza por completo el sesgo hacia el apoyo a las paridades de importación, especialmente para el trigo de mayor valor agregado”, resume.






