Para desarrollar un negocio rentable y duradero alrededor de la producción de llamas, además de la valorización de los subproductos que de ella se obtienen –lana y carne-, es necesario hacer especial foco en su reproducción. Pero aquel aspecto fue, durante mucho tiempo, sub-estudiado hasta que un grupo de investigadores de la Universidad de Buenos Aires buscó corregir a comienzos de este siglo.
“Cuando hice mi doctorado en la Facultad de Ciencias Veterinarias, me enfoqué directamente en reproducción de llamas. Fue la profesional Alicia Agüero la que se dio cuenta de que no podías no saber nada de camélidos, y ella inició el grupo de reproducción”, recordó la veterinaria Susana Giuliano en conversación con Bichos de Campo.
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En aquel entonces, la mayoría de los artículos científicos se enfocaba en la población de camélidos de Perú, por lo que era necesario validad la información con el rodeo local de Argentina.
De acuerdo con la especialista, el tema es especialmente complejo teniendo en cuenta que el período de gestación de la llamas alcanza los 350 días.
“Es un proceso muy largo y para nada sencillo. La monta puede durar media hora y no siempre todo el semen es bueno porque no tenemos animales seleccionados. Lo que nosotros buscábamos era sentar las bases biotecnológicas para poder hacer inseminación artificial, transferencias de embriones in vivo, producción de embriones in vitro, conocer el semen de los camélidos, conocer el desarrollo del ovocito, del folículo, en qué momento ovulaban nuestras llamas, el post parto, etc.”, relató Giuliano.
Aquel trabajo fue exitoso y la investigadora logró finalizar una tesis sobre refrigeración de semen de llama, obteniendo incluso crías de aquel semen refrigerado.
Pero aún con esos avances, que al día de hoy siguen siendo objeto de estudio dentro de la Universidad, la profesional reconoció que todavía falta mucho trabajo de manejo entre los productores.
“Acá tienen la costumbre de tener a las hembras y a los machos todos juntos. Pero uno tiene que planificar cuándo quiere que la hembra esté preñada y cuándo quiere que nazca el animal. No podemos tener nacimientos todo el año, no podemos tener nacimientos cuando hay nieve o cuando no hay pasturas. Para eso hay que separarlos hacer lo que se llama un servicio controlado”, indicó.
Otro punto a abordar es la selección de animales, en especial de aquellos con mayores aptitudes en lana y carne, y el descarte de animales menos productivos.
“Si tengo 100 hembras y 90 machos, tengo un exceso de machos. La relación ideal es un 10% de machos seleccionados. Al resto los puedo castrar o vender, porque un animal improductivo es un animal que está comiendo”, dijo.
Y añadió: “Después, cuando vienen las lluvias y las temperaturas agradables, sería bueno separar a la hembra preñada de la que no lo está, porque la hembra preñada necesita un refuerzo de alimentación en el último tercio. Deberíamos sacar al teque y destetar”.
Giuliano adelantó que ya hay intención de avanzar con la fundación de una cabaña de llamas en Catamarca, con el objetivo de realizar mejoramiento del rodeo, obtención de ejemplares seleccionados e incluso lanzar prácticas profesionales con veterinarios.




