Luego de 13 años de investigación y desarrollo, el INTA presentó en Córdoba, junto a la empresa semillera Palo Verde, tres nuevas variedades de alfalfa nacidas de un convenio de vinculación tecnológico que inició en 2009. El lanzamiento marcó la llegada de materiales orientados a los distintos desafíos ganaderos: calidad de heno, tolerancia a salinidad y menor riesgo de empaste.
Las primeras variedades que fueron inscriptas en Instituto Nacional de Semillas (INASE) fueron Amaya y Kumen, a las que les siguió Maltén algunos años después. En todos los casos, el INTA actúa como obtentor de la variedad y presenta ante el organismo las descripciones de sus características diferenciales. Una vez finalizado el proceso de selección e inscripción, y en el marco del convenio, el Instituto transfiere el material a la empresa semillera para su multiplicación y posterior comercialización.

La Amaya PV INTA es la que se posiciona como la variedad orientada a la producción de forraje de alta calidad. Según dieron cuenta, su rasgo distintivo es la elevada expresión multifoliolada, que mejora la relación hoja/tallo y eleva el contenido de proteína bruta, sin resignar digestibilidad.
“A través de cuatro ciclos de selección llegamos a una variedad con cerca del 80 % de multifoliosidad”, señaló desde el INTA Manfredi Ariel Odorizzi, coordinador del convenio. Para este trabajo el equipo partió de la alfalfa tradicional trifoliada y avanzó hacia materiales con mayor número de folíolos.
“Ese atributo, sumado al grado de reposo invernal 10, le otorga a Amaya PV INTA un perfil inédito, y aporta esas características de mayor calidad en una variedad extremadamente sin reposo invernal”, remarcó, subrayando su potencial para abastecer mercados de heno exigentes.
En cuanto al riesgo de empaste, la variedad Maltén PV INTA posee una menor tasa inicial de desaparición ruminal, lo que le confiere un menor potencial timpanizante, sin resignar porte erecto, buena cantidad de tallos y un perfil productivo equilibrado.
Se trata de una variedad sintética sin reposo invernal, de grado 8, cuyo trabajo de selección comenzó en 2010 a partir de material previo del programa.
“Arrancamos sobre un grupo de plantas del cultivar ProINTA Carmina, que ya tenía esta misma característica, con la idea de avanzar en disminuir el timpanismo. Pudimos reducir en un 10,6% el potencial timpanizante”, contó Valeria Arolfo, investigadora del INTA Manfredi y coordinadora de la Red Nacional de Cultivares de Alfalfa.

Finalmente, la Kumen PV INTA –también sintética y sin reposo invernal aunque de grado 9- apunta al trabajo en sistemas ganaderos de zonas áridas y suelos problemáticos, donde este cultivo tradicionalmente se ve limitado en su rendimiento.
Para lograrla, el trabajo se realizó en condiciones ambientales exigentes. “Empezamos en Isla Verde, en Santiago del Estero, con tres años de selección fenotípica recurrente”, recordó Mónica Cornacchione, investigadora del INTA Santiago del Estero e integrante del programa de mejoramiento genético en la línea de estreses abióticos.
Luego, el cultivar pasó a condiciones controladas por unos dos años y después a campo para la evaluación final, lo que permitió posteriormente su registro.
Tras este proceso de selección e inscripción de estas 3 nuevas variedades, las mismas pasarán a integrar la Red Nacional de Cultivares de Alfalfa, un espacio que, según detalló el INTA, permite evaluar su comportamiento en distintos ambientes productivos de la Argentina, comparando rendimiento forrajero, persistencia y adaptación en condiciones reales de uso.
Actualmente hay 11 ensayos en marcha en la red, dentro de 11 localidades que se extienden desde Chaco hasta Chubut, y que incluyen sitios en secano y bajo riego.
“La Red de Evaluación de Cultivares tiene como objetivo evaluar los cultivares que están siendo comercializados. Cada empresa envía voluntariamente los materiales que quiere poner a prueba”, explicó Arolfo.
De acuerdo con la investigadora, los ensayos buscan medir “producción, persistencia y comportamiento frente a plagas y enfermedades en distintas localidades”. Esto permitirá generar información comparable para productores y técnicos.




