Roberto Polentarruty produce en la zona de Los Frentones, en el oeste chaqueño. Maneja un establecimiento de unas 700 hectáreas, donde rota algodón, girasol, trigo, soja y maíz, con un esquema escalonado que busca diversificar riesgos productivos. Roberto tuvo notoriedad recientemente, ya que cosechó el primer lote de trigo del país, “el primicia”, lo que le otorgó reconocimientos varios.
En esta campaña de verano había destinado alrededor de 200 hectáreas al algodón, un cultivo central dentro de su planteo y también uno de los más sensibles del sistema. También, claro uno de los más extendidos en la región, donde se establece el núcleo algodonero. Sin embargo, hoy casi toda esa superficie quedó comprometida.
El motivo no se explica por una prolongada sequía, ni por una plaga, sino una nueva afectación por deriva de herbicidas hormonales, un problema que el productor asegura padecer desde hace años, y que, ben sabemos, no es el único. La batalla de los algodoneros contra el 2.4D que usan los vecinos en soja es vieja y conocida, ya que les arriuna cosechas enteras.
“Hace por lo menos diez años que todos los años me dañan los cultivos de algodón con herbicidas hormonales 2,4-D”, contó Polentarruty a Bichos de Campo, luego de viralizarse un video suyo dentro del lote. Según relató, lejos de tratarse de un hecho aislado, el daño se repite campaña tras campaña y siempre con el mismo patrón.

Polentarruty vinculó el inicio de estos problemas con los cambios en el mapa productivo de la zona. “Diez años me quedo corto. Esto empezó cuando llegaron los grandes pools y las grandes empresas acá”, señaló. Desde su perspectiva, el avance de explotaciones de gran escala, orientadas principalmente a la soja, modificó las prácticas de manejo y multiplicó las aplicaciones sin contemplar el impacto sobre cultivos vecinos, particularmente sensibles al 2.4D.
El productor describió un mecanismo que, según sostuvo, se repite todos los años. Allí los campos permanecen sin manejo durante gran parte del ciclo y luego son tratados de manera agresiva para preparar la siembra. “Dejan los campos abandonados todo el año, llegan con una maleza de un metro y hacen un cóctel, una bomba atómica. Tiran con el viento que sea y en la fecha que no deben, porque esos herbicidas están prohibidos en esta época”, afirmó. A los pocos días, agregó, esos lotes se implantan con soja y el daño ya está hecho en los campos linderos.
En ese esquema, Polentarruty cuestionó especialmente el rol de los servicios de aplicación. “El que viene a hacer el servicio no se fija si el vecino tiene algodón, si hay girasol en flor o para dónde va el viento. Fumigan y que suene quien tenga que sonar”, sostuvo.
En su caso, aseguró que el impacto no se limita al algodón, ya que con los años, también se perdieron árboles y cortinas. “Nos fundieron todas las sombras. Paraísos, eucaliptos, no quedó nada. Con el tiempo fueron quemando todo”, describió.

En esta campaña, el daño quedó rápidamente a la vista. El algodón afectado había sido sembrado en los primeros días de noviembre. Los lotes resembrados más tarde, entre mediados y fines de diciembre, lograron escapar en parte al problema. A partir de esa diferencia, el productor estimó que la deriva se produjo entre fines de noviembre y la primera quincena de diciembre. “La hoja pata de rana y la malformación de la planta son típicas del 2,4-D”, explicó.
Además, sostuvo que la distribución del daño permite identificar la dirección de ingreso del producto. “La cabecera sureste está mucho más afectada. Acá el 90% del año tenemos viento del este, así que se nota bien de dónde entró la fumigación”, relató.
La pregunta que se impone en estos casos es si el cultivo puede recuperarse. Para Polentarruty, la respuesta es clara y está respaldada por la experiencia. “Ese algodón no se recupera más”, aseguró.
Según explicó, a lo largo de estos diez años probó distintas alternativas, desde fertilizaciones hasta manejos especiales, pero el resultado siempre fue el mismo. “Podrá largar hojas nuevas, se puede ver más verde, pero no rinde. No recuperás los costos. Ese algodón no produce lo que vos tenías planificado”.
La magnitud del daño es considerable. De las 200 hectáreas de algodón implantadas, prácticamente toda la superficie quedó afectada, con excepción de esas 30 hectáreas que fueron resembradas más tarde y que, por ahora, no muestran síntomas. Frente a ese escenario, el productor ya evalúa dar por perdido el cultivo. “Voy a esperar que vengan las autoridades, que vean, y después lo voy a destruir para aprovechar la fecha y sembrar algún sorgo o algún maíz”, adelantó.
No es la primera vez que Polentarruty recorre el camino formal de las denuncias. El año pasado realizó presentaciones policiales, denunció ante sanidad vegetal, contrató a un ingeniero habilitado como perito de parte y sumó la intervención de un escribano para certificar las constataciones en el campo. “Hice todo como corresponde: denuncia policial, perito habilitado, escribano, fotos, análisis. Identifiqué quién me dañó el algodón e inicié una demanda”, enumeró. Sin embargo, el resultado fue nulo. “Hasta el día de hoy no tuve ningún resultado”, lamentó.
Esa experiencia explica por qué este año decidió no volver a denunciar de manera individual. “Al final el que queda mal soy yo. El afectado soy yo, pero los vecinos se enojan conmigo”, explicó. En ese contexto, reclamó que sean las autoridades las que actúen de oficio y avancen con controles y sanciones. “Que vengan, que vean y que castiguen ellos. Yo no pienso hacer más denuncias porque no funciona”, sostuvo.





Estimado, colega chaqueño…¿¿¿pero si te dicen, hay que salir a cortar rutas, qué hacés, qué propuestas tenés para parar con el envenamiento del campo de forma terrorífica??… A…VER!…A VER!!…ASÍ: NINGUNA RESPUESTAS POR TU PARTE. Y Bueno el consuelo que te dejo acá y comunicate con ellos: (seguro te sacarán de ese problema…o simplemente pondrán una bandera de remate en tu propiedad) https://congreso.aapresid.org.ar/ “no voy hacer denuncias, no voy….” (Este hombre está como la canción de Charly García…”No voy en tren…voy en avión…” Se cree que vendrá un milagro salvador y erradicará el 2.4D, que creía extinto, pero me sorprende que ese veneno prohíbido en muchos lugares del mundo…aca?…sigue vigente)…Este reporte presenta tanto la historia política del 2,4-D desde que formó parte de las investigaciones militares para armas químicas en la Segunda Guerra Mundial, su mezcla con el 2,4,5-T para su uso como el Agente Naranja en la Guerra de Vietnam, la defensa de la transnacional Dow para mantenerlo en el mercado” https://www.biodiversidadla.org/Articulos/2_4-D_Razones_para_su_prohibicion_mundial