La ganadería regenerativa dio un paso que hasta hace poco parecía más promesa que realidad. El Programa de Ganadería Regenerativa Sudamericana (SARA) concretó su primera emisión de créditos de carbono verificados bajo el estándar de Verra, la principal entidad global en este mercado.
Se trata de la primera experiencia de este tipo en Sudamérica validada bajo la metodología VM0042, lo que coloca al programa entre un grupo muy reducido de iniciativas a nivel mundial que lograron transformar prácticas productivas en créditos reconocidos internacionalmente.
La verificación corresponde al primer período de monitoreo, entre 2019 y 2023, durante el cual se certificaron más de 200.000 toneladas de carbono removidas de la atmósfera a partir de cambios en el manejo de los sistemas ganaderos.
En términos operativos, esto se traduce en 62 establecimientos y casi 40.000 hectáreas de pastizales donde se aplicaron esquemas de planificación holística del pastoreo, con foco en la mejora de la salud del suelo y en la captura de carbono.
Detrás del programa está un consorcio integrado por Anthesis Group, junto con la plataforma de regeneración conformada por Ruuts y Ovis 21, con la participación de De Raíz en Paraguay y Efecto Manada en Chile. SARA es uno de los primeros siete proyectos del mundo validados bajo esta metodología específica y, al mismo tiempo, el de mayor escala en Sudamérica en llegar a la etapa de emisión de créditos.
Más allá del primer bloque de créditos, el alcance del programa es más amplio. La red total de productores vinculados a SARA ya supera los 130 campos y las 200.000 hectáreas, lo que permite proyectar una expansión significativa. Según los responsables del programa, el esquema de planificación, monitoreo, control y replanificación abre la puerta a un crecimiento que podría superar el millón de toneladas de carbono certificadas hacia 2028.
Para los impulsores, el dato central es productivo y económico. Pablo F. Borrelli, CEO de Ruuts, señaló que el mercado de carbono puede actuar como catalizador de un cambio que vienen promoviendo desde hace más de una década en la ganadería sudamericana. En su planteo, detrás de cada crédito hay productores que primero vieron mejoras en sus sistemas productivos y ahora suman la posibilidad de generar un ingreso adicional por el carbono capturado.
Sin embargo, la información difundida no detalla todavía cuál es el impacto económico concreto de esta primera emisión para los productores. La gacetilla no precisa precios por tonelada, montos efectivamente cobrados, ni el esquema de reparto de ingresos entre los distintos actores del programa. Tampoco aclara si los créditos ya fueron comercializados o si, por ahora, el hito se limita a la etapa de verificación y emisión. En ese sentido, el avance marca un paso clave en términos técnicos y regulatorios, pero deja abierta la discusión sobre la magnitud real del beneficio económico en cada campo.
Desde Anthesis, Geert Eenhoorn, director de Desarrollo de Proyectos de Carbono, remarcó que esta primera emisión muestra que las remociones de carbono basadas en la naturaleza ya son medibles, verificables y reconocidas a nivel global. En su visión, el proceso combina ciencia, regeneración y trabajo con comunidades locales, con impacto directo sobre suelos, biodiversidad y economías regionales.
El modelo técnico se apoya en el Manejo Holístico como herramienta de gestión, integrando variables productivas, ambientales y sociales. A esto se suma un sistema de monitoreo que combina evaluaciones ecológicas a campo, muestreos de suelo, pruebas de infiltración de agua, imágenes satelitales y sensores remotos. Toda esa información se consolida en un sistema digital de Medición, Reporte y Verificación (MRV), alineado con estándares internacionales, que es el que permite respaldar técnicamente la emisión de los créditos.




