En los últimos días comenzaron a circular versiones que daban cuenta de una crisis estructural en una de las más queridas y emblemáticas fábricas de maquinaria agrícola nacional.
Según se publicó en varios medios, la fabricante cordobesa de tractores Pauny se encuentra atravesando un proceso de concurso de acreedores producto de una crisis insalvable debido a la importación desmedida de maquinaria agrícola.
Según pudo reconstruir Bichos de Campo, Pauny está lejos de atravesar ese camino. Sin embargo, la empresa si está atravesando dificultades ante el actual contexto de caída de ventas de maquinaria, pero según explicaron fuentes relacionadas a la empresa, la fábrica está fuerte y concurrirá a Expoagro con una fuerte apuesta de marketing y presencia, e incluso con lanzamientos previstos de nuevos modelos de tractores.
La fabricante de Las Varillas no escapa al actual escenario de caída generalizada de ventas, por lo que cayó el nivel de capacidad de producción en su planta, diseñada para fabricar alrededor de 140 tractores mensuales en condiciones normales, pero la actividad reciente se ubicó muy por debajo de ese potencial, con niveles cercanos a las 35 unidades en los momentos de menor demanda. Este ajuste refleja el enfriamiento del mercado más que un problema estructural de la empresa.
Puertas adentro de la fábrica, el freno en las ventas se reconoce como un dato concreto, aunque lejos de interpretarse como una situación terminal o excepcional. Fuentes vinculadas a los trabajadores metalmecánicos de Pauny, en Las Varillas, señalan que la retracción responde al mismo escenario que afecta al conjunto de la industria y desmienten las versiones que en los últimos días hablaron de un concurso o de un cierre inminente.
Según describen, en los meses más flojos se aplicó un esquema de suspensión parcial de un día semanal con el objetivo de preservar la totalidad de los puestos laborales. Actualmente la producción se encuentra normalizada, aunque los turnos fueron acotados por acuerdo interno para amortiguar el impacto sobre los ingresos.
Las mismas fuentes aseguran que no se han comunicado despidos ni planes de reducción de personal y que la prioridad sigue siendo sostener la dotación completa. En ese marco, los salarios continúan abonándose con regularidad, pese a un contexto general de dificultades.
También advierten que la difusión de información inexacta generó inquietud innecesaria y podría impactar en la relación con proveedores y clientes, en un momento en que la compañía busca estabilizar su operatoria.
Con unos 450 empleos directos y una amplia red de pymes vinculadas a su cadena productiva, la firma apuesta ahora a la reactivación comercial. Las expectativas están puestas en Expoagro.
De acuerdo con fuentes de los trabajadores, el clima interno no es de retirada sino de resistencia. La caída de ventas es innegable, pero la decisión empresaria y laboral es sostener la actividad y esperar una mejora del mercado.
Los últimos dos años fueron testigos de la baja en ventas. Debido al proceso eleccionario de 2023, el mercado se paralizó a la espera del resultado de la contienda y esperó condiciones de mercado estables para poder invertir luego de despejar incertidumbre sobre el futuro. El resultado no fue el esperado, ya que luego de disipado el humo electoral, las tasas crediticias no bajaron, y las ventas se desplomaron por debajo de los valores históricos.
Entre 2024 y 2025 el mercado argentino de maquinaria agrícola pasó de una contracción significativa a una recuperación moderada. El repunte se apoyó en la mejora de ingresos agrícolas y necesidades operativas, pero el sector siguió por debajo de niveles históricos y enfrenta transformaciones profundas. También se sumó mayor competencia importada, presión sobre precios y un parque envejecido que evidencia el atraso tecnológico.
La competencia importadora es un fuerte competidor para la maquinaria nacional, pero que no logra afianzarse aún en los campos argentinos. Comenzaron a llegar marcas asiáticas y productos usados de Estados Unidos, pero no representa una problemática concreta debido a la falta de repuestos y posventa deficiente por ahora.}
Pauny es una compañía argentina dedicada principalmente al diseño, producción y comercialización de tractores. Su sede central se ubica en Las Varillas, en el centro-oeste de la provincia de Córdoba, donde también opera una de sus plantas industriales, sumando otra fábrica en Santiago del Estero. La empresa produce aproximadamente 2.000 tractores anualmente y compite en el mercado local junto a reconocidas firmas internacionales como John Deere, Massey Ferguson, Valtra y New Holland, entre otras.
La historia de la empresa comienza en 2002, en medio de una profunda crisis económica y política nacional. Ese año, la tradicional fábrica de maquinaria agrícola Zanello se declaró en quiebra —en septiembre de 2001— lo que dejó sin empleo a más de 200 trabajadores. Frente a esta situación, un grupo conformado por antiguos gerentes, empleados, concesionarios y la municipalidad de Las Varillas impulsó un proyecto para reactivar la planta y relanzar la producción.
Así nació Pauny, que, en vez de convertirse en una cooperativa, se constituyó como una sociedad anónima.





