Si bien las complejidades del “arancelazo” global anunciado hoy por el presidente de EE.UU. Donald Trump resultan difíciles de analizar por la multiplicidad de variables y represalias comerciales en juego, en lo inmediato el sector más afectado en Brasil, Argentina, Uruguay y Paraguay –naciones integrantes del Mercosur– será el cárnico vacuno.
Más allá de la menor o mayor participación de EE.UU. en las exportaciones de cortes vacunos de los cuatro países sudamericanos, la constante en los cuatro es que cualquier destino –especialmente uno de alto poder adquisitivo– resulta esencial para poder reducir la enorme dependencia de la demanda china, que en los últimos meses comenzó a instrumentar medidas orientadas a reducir los precios de importación de la carne proveniente del Mercosur.
Si bien a las cuatro naciones Trump les aplicará un arancel general 10%, que es bajo frente al que anunció para otras naciones y regiones, lo cierto es que los márgenes del negocio son muy acotados como para poder soportar ese costo adicional.
Esa consigna es particularmente gravosa en el caso de la Argentina, donde las exportaciones cárnicas están gravadas con un derecho de exportación del 6,75% y además afectadas por un tipo de cambio artificial que extrae recursos a los sectores exportaciones a través de las “retenciones cambiarias”.
El último dato oficial disponible muestra que en el primer bimestre de 2025 EE.UU. representó el cuarto mercado en importancia en cortes refrigerados con divisas ingresadas por 13,8 millones de dólares y el tercero en cortes congelados deshuesados con exportaciones en el período por 37,0 millones de dólares.
La propia resolución publicada hoy por la Casa Blanca sobre la medida anunciada tiene un párrafo dedicado a la Argentina, el cual señala que la “Argentina ha prohibido las importaciones de ganado vivo de EE.UU. desde 2002 debido a las preocupaciones sin fundamento con respecto a la encefalopatía espongiforme bovina”. El que redactó ese párrafo está claro que no tiene idea alguna sobre el comercio cárnico, porque un negocio de tales características sería inviable económicamente.
Para Uruguay la medida también representa un golpe importante porque, según datos del Inac, en lo que va del presente año EE.UU. importó productos cárnicos por un volumen de 47.577 toneladas res con hueso, el cual representa el 38% del total del período.
Paraguay, que el año pasado, luego de un arduo trabajo, finalmente logró habilitar el ingreso de su carne vacuna a EE.UU. ahora tendrá que afrontar el arancel del 10% para ingresar a ese mercado clave. En el primer bimestre de 2025, según el último dato oficial, EE.UU. fue el tercer destino en importancia de las exportaciones cárnica bovinas paraguayas con una proporción del 11% medida en dólares FOB.
Brasil es el país menos expuesto a la medida proteccionista de EE.UU. porque cuenta con una matriz comercial cárnica vacuna más diversificada con altas proporciones de envíos a la Unión Europea, Rusia y países islámicos.
Sin embargo, al tratarse de una potencia agroindustrial, la posibilidad de que Brasil adopte represalias contra EE.UU. no puede descartarse, lo que introduciría un factor de incertidumbre adicional sobre la dinámica del negocio exportador cárnico brasileño hacia el mercado estadounidense.
Este miércoles la Cámara de Diputados de Brasil aprobó un proyecto de ley por medio del cual se implementa reciprocidad arancelaria y autoriza al gobierno brasileño a adoptar medidas comerciales contra países y bloques que impongan barreras a los productos brasileños.
No podemos hablar de trabas a las exportaciones argentinas de carne, cuando nuestro país grava con DEX y brecha cambiaría.a dichas exportaciones.