China es un gran mercado y resulta clave para la matriz agroindustrial global. Pero en algunas cuestiones el gobierno de la nación asiática es extremadamente celoso y no es fácil predecir sus decisiones.
En julio pasado se conoció que la Argentina concretaría su primer embarque de harina de soja con destino a China, algo que, en su momento, se interpretó como un hecho histórico.
Desde Bichos de Campo, de todas maneras, se advirtió entonces que se trataba de un embarque considerado como “exploratorio”, ya que el gobierno de la nación asiática prioriza la importación de poroto de soja para procesarla en su territorio y así asegurarse la generación de empleo.
Y recordamos que China, al contar con un régimen totalitario, puede disponer de múltiples instrumentos para desincentivar o incluso bloquear el ingreso de harina de soja. Eso fue efectivamente lo que terminó sucediendo: el cargamento de 30.000 toneladas enviado por Bunge tuvo que ser redireccionado a Vietnam porque no había certeza de que fuese aceptado por las autoridades chinas.
Ahora Bunge lo volverá a intentar. El “line up” de la agencia marítima Nabsa refleja dos embarques de 30.000 toneladas de harina de soja –60.000 en total– desde la plataforma portuaria de Terminal 6 con destino a China, los cuales serán embarcados a través de los buques African Merlin y Sumatra, que estarían llegando a la Hidrovía del Paraná el próximo 3 de septiembre.
La habilitación para poder exportar harina de soja argentina a China está vigente desde 2019, producto de negociaciones bilaterales realizadas durante la presidencia de Mauricio Macri, pero desde entonces no se concretó un solo embarque.
Si bien las grandes corporaciones agroexportadoras son plenamente conscientes de que no es algo de agrado de las autoridades chinas, la operación exportadora argentina es muy rentable porque el valor FOB del producto está niveles muy bajos.
Si la Argentina contase con un Tratado de Libre Comercio (TLC) con China –como es el caso de Chile o Perú–, seguramente la certeza de concreción del embarque de harina de soja con destino a esa nación sería otro. Por el momento, habrá que esperar que al menos uno de los barcos llegue a puertos chinos y sean descargados para poder anunciar que la operación fue exitosa. Paciencia.