Un informe elaborado por la Asociación de Productores Agrícolas del Norte (APRONOR) junto con integrantes del comité “Salvemos al Maíz” analizó la evolución de la chicharrita del maíz en el noroeste argentino y advirtió que la campaña se desarrolló bajo un escenario sanitario cambiante, con zonas donde la presión del insecto fue alta y obligó a intensificar las estrategias de control.
El relevamiento territorial realizado por técnicos y productores de la entidad señala que la presencia de la chicharrita, el vector del complejo de enfermedades que afecta al maíz y cuyo nombre científico es Dalbulus maidis, mostró una evolución marcada a lo largo de la campaña.
Según el informe, el ciclo comenzó con relativa tranquilidad durante diciembre, pero la presión de la plaga se incrementó de manera significativa a partir de enero y febrero. El panorama actual es heterogéneo: mientras en algunas zonas los niveles de infestación resultaron manejables, en otras la presencia del insecto se registró desde etapas muy tempranas del cultivo, incluso desde V3.
Esa dinámica obligó a los productores a adoptar una estrategia defensiva más intensa. De acuerdo con los reportes recopilados por APRONOR, el promedio de aplicaciones para el control químico se ubicó en dos intervenciones por lote, aunque en algunos casos puntuales se registraron hasta cuatro tratamientos durante el ciclo del cultivo.
Frente a este escenario sanitario, desde la entidad remarcan que la principal herramienta para la toma de decisiones sigue siendo el monitoreo sistemático de los lotes.
“El principal instrumento que tiene el productor agropecuario, y además el más barato de todos, es el monitoreo”, afirmó el ingeniero agrónomo Gonzalo Blasco, integrante de la conducción de la entidad.
Blasco explicó que la recomendación técnica es realizar recorridas sistemáticas evaluando los cuatro puntos cardinales de cada lote, con especial atención en determinadas zonas a las cabeceras orientadas al sur. Según el especialista, uno de los errores más frecuentes es aplicar productos por calendario o por imitación, sin una evaluación directa del estado sanitario del cultivo.
“Aplicar sin información técnica es un error grave”, advirtió, al señalar que la observación directa del lote permite ajustar los controles y mejorar la eficiencia económica de las intervenciones.
El informe también aborda el rol institucional en la gestión de la información sobre la plaga. Desde APRONOR sostienen que la entidad mantuvo un flujo constante de datos y alertas entre sus asociados durante toda la campaña.
“El socio de APRONOR ha estado informado al día sobre lo que pasaba con respecto a esta plaga”, señaló Blasco, al tiempo que remarcó el rol de la organización como canal de comunicación técnica entre los productores del NOA.
No obstante, en el documento se menciona que, en algunos momentos de la campaña, existió una brecha temporal entre lo que se observaba en los lotes y la difusión de información por parte de organismos técnicos gubernamentales.
Con buena parte de los maíces del NOA ya transitando etapas reproductivas y superando el período de mayor susceptibilidad al complejo de enfermedades transmitidas por la chicharrita, el sector entra ahora en la recta final del ciclo productivo con una mezcla de cautela y expectativa.
La ingeniera agrónoma Macarena Ramos señaló que el cierre de campaña todavía mantiene cierto grado de incertidumbre, ya que el impacto final de la plaga dependerá de cómo evolucionen los cultivos en las próximas semanas.
“Estamos en un momento de expectativa y ansiedad por ver los resultados finales”, indicó la dirigente.
Ramos planteó además que la experiencia de esta campaña deja una enseñanza clara para el futuro del cultivo en la región. “A partir de ahora nos tenemos que acostumbrar a que los lotes de maíz se recorren, se monitorean y se evalúan. El dato es información de mucho poder”, sostuvo.
Según la dirigente, la acumulación de datos y experiencias será clave para construir un conocimiento más sólido frente a una plaga cuya dinámica cambia año tras año. En ese sentido, instó a los productores a continuar generando información técnica que permita mejorar las estrategias de manejo en las próximas campañas.




