El inicio de 2026 muestra dos escenarios bien diferenciados en relación con la presencia de Dalbulus maidis o chicharrita del maíz, plaga que afecta al cultivo y causó estragos en la producción de la campaña 2024. Es por eso que luego de registrar una caída de casi el 40% de la producción del cereal, este bichito trae malos recuerdos asociados a aquella campaña y obliga a estar atentos a su presencia.
Hoy, mientras las principales zonas maiceras del centro del país continúan prácticamente libres del vector, en las regiones endémicas del NOA y NEA los técnicos recomiendan extremar los monitoreos ante variaciones en las dinámicas poblacionales que podrían anticipar la necesidad de medidas de control, especialmente de cara a la siembra de maíces tardíos, lo que está ocurriendo por estos días de enero.
Así lo indica el 33º informe de la Red Nacional de Monitoreo de Dalbulus maidis, elaborado con datos de capturas relevados entre el 16 y el 31 de diciembre de 2025. El relevamiento confirma una casi total ausencia de chicharritas en las zonas maiceras centrales, un dato considerado muy favorable para los cultivos tardíos implantados en estas regiones.
En el Centro-Norte, donde el 92% de las trampas se encuentran instaladas sobre cultivos de maíz, el 84% de las localidades monitoreadas no registró presencia del vector, mientras que el 16% restante presentó capturas mínimas, de entre 1 y 4 adultos por trampa. Un comportamiento similar se observó en el Centro-Sur, con el 93% de las trampas sobre maíz y un 96% de las localidades sin registros de Dalbulus maidis.
También en la región del Litoral el escenario general es de bajo riesgo sanitario. Allí, el 97% de las trampas está instalado en lotes de maíz y la ausencia del vector alcanza al 43% de las trampas, mientras que en un 20% se registraron los niveles más bajos de captura. Si bien se detectaron incrementos puntuales en la categoría intermedia, de entre 5 y 20 adultos por trampa, en algunas localidades de Corrientes y Entre Ríos, se trata mayoritariamente de cultivos que transitan estadios reproductivos avanzados y, por lo tanto, no son susceptibles a infecciones por Corn Stunt Spiroplasma.
El panorama es distinto en las regiones endémicas. En el NOA, la población de Dalbulus maidis se mantuvo estable, con un 56% de las localidades monitoreadas libres del vector y un 27% con capturas en el nivel mínimo.
Sin embargo, continuaron apareciendo focos considerados neurálgicos, especialmente en Alto Verde, Tucumán. Solo el 13% de las trampas se ubicó sobre lotes con maíz, proporción que se espera aumente a medida que avancen las siembras tardías, un factor que podría modificar la dinámica poblacional en las próximas semanas.
En el NEA, la otra región endémica, el 51% de las localidades sigue sin detectar chicharritas y un 19% registró capturas mínimas. No obstante, el informe advierte sobre variaciones puntuales en categorías intermedias y altas, que sugieren un proceso de recambio poblacional. En este caso, el 45% de las trampas ya se encuentra sobre cultivos de maíz, superficie que también crecería en el corto plazo.
Desde la Red Nacional de Monitoreo remarcan que, pese al escenario favorable en gran parte del país, es clave sostener los monitoreos durante todo el año, combinando el uso de trampas cromáticas adhesivas con la observación directa de los cultivos. La recomendación alcanza tanto a las zonas de maíces tempranos, especialmente donde ya cesaron las intervenciones, como a las áreas de siembra tardía, con especial énfasis en NOA y NEA, donde las variaciones detectadas podrían requerir decisiones anticipadas de manejo.
La Red Nacional de Monitoreo de Dalbulus maidis fue creada en 2024, tras el impacto del complejo del achaparramiento del maíz en gran parte de la superficie maicera argentina. Está coordinada por Maizar y cuenta con la participación de AAPPCE, Aapresid, CREA, INTA y la Estación Experimental Agroindustrial Obispo Colombres, mientras que el análisis de la infectividad de los adultos con Corn Stunt Spiroplasma está a cargo del Centro de Bioinvestigaciones de la UNNOBA-CICBA (Conicet).





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