El Gobierno argentino expresó su “profunda preocupación” por la decisión del Ministerio de Desarrollo, Industria y Comercio de Brasil de reabrir la etapa probatoria en la investigación por presunto dumping en las exportaciones de leche en polvo. La amenaza se cierne sobre el principal negocio de exportación de la industria láctea, que sumó unos 1.600 millones de dólares en divisas en 2025. Brasil representó el 41% de las toneladas exportadas, superando a Argelia (19%), Chile (7%) y China (7%).
En una nota a la que tuvo acceso Bichos de Campo, que se elaboró en el Ministerio de Economía y la Secretaría de Agricultura, se argumentó que la medida vulnera el principio de seguridad jurídica y desconoce el análisis técnico previamente realizado por el Departamento de Defensa Comercial (DECOM), organismo especializado en la materia, que había cerrado la controversia por dumping en agosto del año pasado.
La controversia, desde la posición argentina, gira en torno a la definición de “producto similar”.

Mientras que en la instancia preliminar el DECOM había considerado que la leche en polvo debía compararse con la producción brasileña de leche en polvo, el MDIC modificó el criterio y asimiló la leche cruda como producto equivalente. Para Argentina, esa interpretación es “arbitraria” y contraria al Acuerdo Antidumping de la Organización Mundial del Comercio (OMC).
En este tema, Argentina y Uruguay están señaladas por el daño que sus exportaciones de leche en polvo provocan sobre la producción de los tambos brasileños. Frente a esa denuncia, ambos países vienen manteniendo reuniones conjuntas desde finales de 2025. El gobierno uruguayo hará una presentación con los mismos argumentos.
El documento oficial argentino subraya que ambos productos apuntados (la leche fluida y la leche en polvo), son “notoriamente diferentes”. La leche cruda es perecedera y requiere procesamiento inmediato, mientras que la leche en polvo es industrializada, con vida útil prolongada y usos distintos. Además, se comercializan por canales diferentes, tienen precios expresados en unidades distintas y están regulados por normas técnicas separadas. Incluso la clasificación arancelaria los ubica en partidas distintas, 0401 para leche cruda y 0402 para leche en polvo.
Argentina también recuerda que la reconstitución de leche en polvo en Brasil (para venderla luego como leche fluida) está restringida por normativa sanitaria, lo que refuerza la imposibilidad de equiparar ambos productos en el mercado.
El Gobierno argentino sostiene que no existen pruebas de que las importaciones de leche en polvo desde su país hayan causado daño material a la industria brasileña. Los problemas del sector lácteo en Brasil, afirma, responden a factores internos como fenómenos climáticos, volatilidad de costos y caída del consumo interno. Además, la participación argentina en el mercado brasileño ronda apenas el 3%, un porcentaje marginal frente al consumo total.

La presentación también destaca que la leche en polvo es una commoditie global, con precios determinados por tendencias internacionales. En ese sentido, la evolución de valores en Brasil habría seguido la misma dinámica que en el mercado mundial, sin evidencia de prácticas predatorias por parte de exportadores argentinos.
En su escrito, Argentina solicita el cierre inmediato de la investigación sin aplicación de medidas antidumping. Argumenta que no existe similitud entre los productos analizados, que no hay nexo causal entre las importaciones argentinas y el supuesto daño a la industria brasileña, y que la representatividad de los productores locales de leche en polvo no ha sido acreditada.
Finalmente, advierte que la adopción de medidas “sin fundamentos de hecho y de derecho” podría comprometer la previsibilidad del comercio bilateral y generar consecuencias negativas para ambos países.




