La Resolución 261/1995 tiene más de treinta años de existencia: fue publicada en junio de 1995 y firmada por el ex secretario de Agricultura, Felipe Solá, para definir parámetros de calidad para el trigo pan. En los hechos, fue el último intento serio del Estado Argentino por tratar de comenzar a incentivar a los productores a producir trigos de mejor calidad panadera.
Mucha agua pasó debajo del puente desde entonces, pero lo cierto es que todos aquellos intentos en los años 90 por mejorar la calidad del trigo argentino se fueron al tacho. Si hubiera que hacer una lectura histórica, seguramente el kirchnerismo sería un gran responsable, debido a sus constantes intervenciones en el mercado de ese cereal, que desalentaron a muchos productores. Pero también hubo factores tecnológicos, como la irrupción de los trigos de genética francesa, que privilegiaban mejores rindes en detrimento de la calidad.
Lo cierto es que desde hace más de treinta años nadie propone seriamente una política de calidad de trigo, como tienen todos los países competidores de la Argentina en el mercado internacional, pero especialmente los que sacan provecho de diferenciar y segregar sus trigos por sus cualidades panaderas, en espacial Canadá o Australia. Argentina, en cambio, mezcla todo en enormes silos, y por eso achata para abajo. Se terminar exportando trigo como genérico.
La Región Centro, conformada por Santa Fe, Córdoba y Entre Ríos, acaba de resucitar esta discusión de entre los miles de olvidos de la política pública. El Ministerio de Desarrollo Productivo santafesino anticipó que presentará ante el Ministerio de Economía nacional, al cual está sometido la Secretaría de Agricultura, un pedido para comenzar a diferenciar “el trigo de especialidad” del resto de la cosecha. De ese modo no solo se podría responder a pedidos puntales de la industria molinera sino que se evitaría la pérdida de precio por venderlo a granel. Esa problemática esta latente ahora, luego de la cosecha récord de 28 millones de toneladas de la campaña 2025/26, que presenta varios problemas de calidad. Si el trigo se mezcla, todo se empareja al valor más bajo.

Este miércoles, el ministro santafesino Gustavo Puccini oficializará esta presentación mediante una nota dirigida al secretario de Coordinación de la Producción, Pablo Lavigne, que además será firmada por sus pares de Córdoba, Sergio Busso, y de Entre Ríos, Guillermo Bernaudo. El planteo formal del llamado Gabinete Productivo de la Región Centro pasará por la necesidad de “corregir un marco normativo considerado obsoleto, que hoy desalienta la inversión y el agregado de valor en origen en la cadena del trigo”.
La idea de las provincias es reclamar que se definan nuevos parámetros para la diferenciación del trigo pan segregado, acondicionado bajo estrictos parámetros de calidad, trazabilidad y homogeneidad, destinado a mercados específicos que no compran trigo commodity genérico.
“Se trata de un modelo similar al desarrollado por Canadá, donde el trigo diferenciado es un pilar estratégico de generación de divisas. Argentina y Santa Fe cuentan con las condiciones técnicas para replicarlo; sin embargo, el marco normativo actual lo castiga en lugar de promoverlo”, anticipó Puccini.
Como ejemplo concreto de esta problemática, el funcionario expuso la situación de Molino Matilde SA, un establecimiento que se especializa en segregación y calidad pero enfrenta dificultades absurdas. Por ejemplo, se le exigen plazos de liquidación de divisas que no se ajustan a la logística de exportación de granos en contenedores. Este desfasaje normativo, además, impide el recupero oportuno del IVA exportación y genera una pérdida de capital de trabajo.
“No es solo un problema contable, es una reducción de recursos que deberían destinarse a inversión en maquinaria y generación de empleo”, explicó Juan Cruz Imhoff, de Molinos Matilde, reclamando una consideración diferente para quienes intentan segregar los trigos.
La iniciativa cuenta con el respaldo técnico de la Mesa Nacional del Trigo y la Bolsa de Comercio de Rosario. Ambas instituciones coinciden en que potenciar el trigo de especialidad permitiría al país capturar entre un 15 % y 20 % más de divisas por tonelada.
La logística de identidad preservada -contenedores con aduana en planta- garantiza la “no contaminación” y permitirá a la Argentina dejar de depender exclusivamente de exportaciones primarias para pasar a vender trabajo industrializado.
“No podemos permitir que normas obsoletas castiguen a quienes invierten y generan empleo en el interior productivo. La Región Centro está unida en este planteo porque sabemos que el futuro depende de apostar por la industrialización en origen”, destacó Puccini.





