Los productores argentinos que sufren grandes descuentos por las retenciones o derechos de exportación (DEX) en los precios de sus granos, seguramente jamás pensaron que el principio de solución a ese drama histórico llegaría de la mano de un acuerdo comercial con la Unión Europea. Pero sí, así será. Y el gobierno de Javier Milei o el que lo suceda se verá obligado a reducir al menos a 14% las retenciones a la soja, es decir diez puntos porcentuales menos que ahora.
Es lo que establece la letra chica del acuerdo que aprobaron hoy los países de la UE y que sería firmado la semana próxima en Asunción del Paraguay. Y una entidad muy cercana a este gobierno, la Sociedad Rural Argentina (SRA), se ocupó de remarcarlo en un informe, como para que nadie se haga el distraído.
La entidad que preside Nicolás Pino remarcó que en el marco de este demorado acuerdo de libre comercio entre ambos bloques la Argentina “se compromete a eliminar retenciones a las exportaciones hacia la UE a partir del tercer año, con excepciones”.

La gran excepción es en la soja, principal rubro de exportación del país y responsable de aproximadamente el 75% de la recaudación por derechos de exportación cuya alícuota en la actualidad quedó en 24% para el poroto y en 22,5% para sus derivados, el aceite y la harina. Según la Bolsa de Comercio de Rosario, si se mantiene ese nivel de retenciones, el complejo soja tributaría 3.670 millones de dólares en 2026, un aporte prácticamente idéntico al año 2025. Pero eso es porque buena parte de la cosecha se exportó con retención 0%, el artilugio aplicado por 48% por el gobierno para conseguir divisas y llegar con el dólar calmo a las elecciones.
El gobierno de Javier Milei se ha mostrado hasta aquí a favor de una rebaja de las retenciones a los granos, y de hecho redujo a mitad de 2025 las de la soja de 33% a 26%, y hace unas semanas agregó otro descuento, hasta el 24%. Pero todavía el Estado se apropia de uno de cada cuatro camiones de soja producida por los chacareros. Además, los libertarios no han querido soltar la manija: quieren decidir ellos a su ritmo -en función del equilibrio fiscal- la velocidad y los tiempos de la rebaja. Por eso interrumpieron la discusión de un proyecto de ley en el Congreso.
Con este acuerdo deberán disciplinarse y concretar un cronograma de rebaja más acelerado. Un informe del INAI (Instituto de Negociaciones Agrícolas Internacionales) de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires, también remarcó esta obligación: “Argentina se compromete a que a partir del tercer año desde la entrada en vigor del acuerdo (es decir, desde enero de 2029) no aplicará más derechos a la exportación en los productos enviados a la UE”.
Esto implicaría la eliminación de retenciones todavía vigentes a la carne vacuna y los pollos, por ejemplo, y a ciertos granos y derivados agrícolas que importan los europeos ocasionalmente, como maíz o aceite de girasol
A pedido de la Argentina, claramente el único país de todos los que entraron en la negociación que aplica este impuesto distorsivo, hay dos flexibilidades a esta norma general. Por un lado, algunas cadenas (como la de la soja, hidrocarburos, corcho, papel y chatarra) han sido exceptuadas del compromiso de eliminación total, previendo topes máximos específicos para cada cadena.

En el caso de soja (la baja debe incluir a los porotos, aceite, pellets de cáscara, harina y pellets de soja y biodiesel), el tratamiento previsto será el siguiente:
- A partir del quinto año (2030) de la entrada en vigor, se consolida como máximo 18%, por lo que no puede cobrarse en concepto de DEX a las exportaciones a la UE más de este valor.
- Desde el año 7, el tope del 18% comenzará a bajar de forma lineal hasta que en el año 10 se consolida en 14%.
- De esta manera, al año 10 el máximo potencial de DEX en las exportaciones sojeras a la UE es de 14%.
- En circunstancias excepcionales que impliquen serios desbalances fiscales, se podrían restablecer temporariamente los DEX bajo rigurosas condiciones y si ello fuera estrictamente necesario.
El gobierno oficializó la baja de entre 1 y 2 puntos para las retenciones agrícolas
La SRA también destacó que en el peor de los escenarios -es decir que si el gobierno argentino lo logra eliminar retenciones antes de ese plazo, como sería deseable- para 2030 deberían comenzar a reducirse las alícuotas desde el 18% máximo y a partir de allí y hasta 1035 seguir disminuyendo hasta ubicarse en el 14%.
Si esa rebaja se aplicara ahora, con un valor FOB Oficial para la soja de unos 500 dólares por toneladas, cada punto de descuento implicaría una devolución al productor cercana a los 5 dólares. La reducción inicial al tope máximo inicial de 18% implicaría 30 dólares por tonelada más en el precio al productor (unos 100 dólares por hectárea), y luego la rebaja al 14% supondría mejorar el ingreso en cerca de 50 dólares por tonelada de soja.




