¿Qué tienen que ver los neumáticos con las bananas? La verdad que no mucho, por no decir nada de nada. Lo único que las une por estas horas es haber sido parte de una comparación hecha por el secretario de Coordinación Productiva de la Nación, Pablo Lavigne, que terminó siendo desafortunada.
La misma tuvo lugar luego de que se conociera la noticia del cierre total de la empresa FATE, que implicó nada menos que 925 despidos. En una reunión en su despacho, en el marco de un potencial acuerdo comercial entre el Mercosur y Emiratos Árabes, según reportó Página 12, el funcionario que sucedió a Juan Pazo dijo ante empresarios y otros directivos: “Argentina no debería hacer cubiertas, no se puede fabricar cualquier cosa. Ustedes habrán visto que casi no producimos bananas, esto es como las bananas”.
El comentario, que llegó a oídos de empresarios de la Unión Industrial Argentina (UIA) y rápidamente comenzó a replicarse, no tardó en generar polémica dentro del sector frutícola local.
“Por respeto a los que invertimos, a los que trabajamos, a los que apostamos por Argentina y generamos trabajo, a veces hay cosas que no se deberían decir”, dijo a Bichos de Campo Salvador Muñoz, presidente de Salvita, la principal empresa productora de bananas del país.

“Las declaraciones fueron para mi gusto muy desafortunadas. No conozco el negocio de las cubiertas ni el negocio de FATE, pero sí conozco el negocio de las bananas y uno se siente tocado, porque hace mucho tiempo que venimos invirtiendo en esto y somos competitivos”, señaló el empresario a continuación.
Es cierto que el consumo de banana en Argentina se abastece en gran medida por la producción que ingresa de países como Ecuador, Paraguay, Bolivia y Brasil. De las 25 a 28 millones de cajas que se absorben en el mercado interno, la mayor parte proviene del exterior. Pero nada de esto implica que lo cultivado a nivel local sea de inferior calidad. Por el contrario, la superficie destinada a este rubro viene creciendo en Salta, Jujuy y Formosa, y sus exponentes afirman que compiten de igual a igual en términos de calidad.
“Hoy producimos 1.300.000 a 1.500.000 cajas en un mercado nacional de 25 millones de cajas. Tenemos planes de llegar a superar las 2 millones de cajas, y en algún momento llegar a 2 millones y media. Estamos hablando del 10% del consumo nacional. Nosotros tenemos 600 hectáreas y nos gustaría llegar a las 1000 en los próximos 2 a 4 años. Todo depende de las condiciones que tengamos para invertir, porque no hay crédito y todo se hace con recursos propios y a pulmón”, indicó Muñoz.
Desde que comenzó a producir banana hace unos 7 años, Salvita ha invertido nada menos que 15 millones de dólares para desarrollar este cultivo. En la actualidad genera 600 puestos de trabajo directos en la localidad de Orán, favoreciendo el arraigo de las familias en la zona.

En paralelo, y mientras convive con fruta llegada del exterior, Salvita también hace lo suyo e importa banana con su marca, algo que su presidente considera necesario.
“El consumo de banana es muy grande en Argentina, siempre lo fue y siempre se importó, o sea que a nosotros no nos asusta la importación. Yo pienso que siempre van a haber importaciones, hay que convivir con esto y también es un desafío para los productores, para que levantemos la vara y apostemos a tener calidad”, dijo.
Y añadió: “Cuando el cliente cambia por precio, vuelve. Lo que no es bueno es que nos cambien por calidad. Por eso estamos muy enfocados en ser eficientes y competitivos. Y creo que lo estamos logrando, por eso es que molestan este tipo de declaraciones, cuando en realidad deberían alentar, debería haber más productores argentinos que se animen a hacerlo”.
Aún así, Bichos de Campo le consultó al empresario si considera necesario sumar algún tipo de control al ingreso de fruta del exterior, algo que otros productores frutícolas vienen reclamando desde hace tiempo.
“Veo a veces que en algunas cosas no está la cancha pareja, no está nivelada para lo que ingresa de afuera y lo que se produce acá”, consideró Muñóz.
-¿Cómo en qué?– le preguntamos.
-Cuando importamos banana, para pagarlas vamos al Banco Central, nos venden dólares y pagamos. Pero para los insumos que necesitamos para la producción local, que traemos de Brasil, no tenemos acceso a dólares para pagarles a los proveedores. Cuando nos piden un anticipo, no tenemos como acceder hasta que los insumos lleguen y facturemos. Lo mismo a la hora de traer tecnología desde afuera. De Colombia traemos unos cable-carril y empaques, que tampoco podemos pagar. A veces debemos entrar al mercado financiero y comprar MEP para cancelar eso. Ese tipo de desigualdad debería nivelarse un poco para que todos seamos parejos.




