La Cámara Argentina de Productores Avícolas (CAPIA) encendió una señal de alarma frente al avance de la influenza aviar en el país y reclamó al gobierno nacional un cambio inmediato en la estrategia sanitaria. En un comunicado de prensa, la entidad advirtió que, de no implementarse un plan de vacunación contra la Influenza Aviar Altamente Patógena (IAAP), “el 95% de la producción avícola está en riesgo total”.
La advertencia llega en un contexto delicado para la avicultura argentina. En las últimas semanas se confirmaron nuevos focos de la enfermedad en establecimientos comerciales de las provincias de Buenos Aires y Córdoba, lo que derivó nuevamente en la pérdida del estatus sanitario del país ante la Organización Mundial de Sanidad Animal.
Esa situación ya había provocado restricciones en mercados externos para la carne aviar y obligó a aplicar los protocolos sanitarios vigentes, que incluyen el sacrificio total de las aves en los establecimientos afectados.
Apareció influenza aviar de alta patogenicidad en un establecimiento productor de huevos de Córdoba
Para CAPIA, que reúne a los productores de huevos, la estrategia de no vacunar para preservar mercados internacionales ya no se sostiene frente a la dinámica de la enfermedad. “La estrategia de ‘no vacunar’ ha quedado obsoleta y solo conduce a la quiebra del productor primario”, sostuvo la entidad en el documento difundido esta semana.
La preocupación es especialmente fuerte en el sector de huevos, donde la estructura productiva hace que los brotes tengan consecuencias económicas inmediatas y severas. A diferencia de la industria del pollo de engorde, una granja de postura afectada por influenza aviar debe sacrificar la totalidad de las aves de la unidad productiva bajo los protocolos del Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria. Eso implica la pérdida completa del capital productivo y, según la cámara, sin mecanismos de indemnización para los productores.
El argumento central de CAPIA apunta a lo que considera una fuerte asimetría en la política sanitaria, ya que se estaría priorizando un segmento exportador relativamente pequeño frente a la enorme mayoría de la producción destinada al mercado interno. Según la entidad, apenas el 5,25% de la producción avícola nacional corresponde a exportaciones de productos frescos, mientras que el 94,75% restante se consume dentro del país.
“Se está arriesgando la estabilidad del 94,75% de la producción nacional para cuidar mercados que representan apenas el 5,25%”, planteó CAPIA al describir el escenario actual.
El presidente ejecutivo de CAPIA, Javier Prida, resumió la paradoja que enfrenta el sector: “Hoy no estamos vacunando y, cuando aparece influenza aviar, nos cierran los mercados. Y si vacunamos, nos cierran los mercados por vacunar. ¿No vale la pena vacunar y listo? El productor y los trabajadores de una granja que tiene influenza aviar quedan en la calle. Viene el Estado, cumple con la normativa de la OMSA y mata los animales. Y encima no hay indemnizaciones, estamos desnudos”.
Frente a ese panorama, la cámara propone adoptar un esquema sanitario que combine vacunación con herramientas de regionalización y compartimentación productiva. La idea es inmunizar a las aves de ciclo largo, principalmente gallinas ponedoras, para proteger el abastecimiento interno de huevos y reducir el riesgo sanitario del sistema.
En paralelo, CAPIA plantea negociar con los países compradores protocolos diferenciados que permitan exportar desde establecimientos certificados como libres de vacunación, un mecanismo que ya utilizan varios países para compatibilizar sanidad y comercio internacional.
“La sanidad animal debe ser la prioridad”, sostuvo Prida en el comunicado. “Seguir esperando es aceptar la desaparición sistemática de productores que hoy no tienen ninguna red de contención frente a la enfermedad”.





