Un relevamiento de Aapresid, el INTA y universidades reveló que más del 60% de los biotipos de arroz maleza del NEA analizados, muestran resistencia a imazapyr, un herbicida no selectivo perteneciente a la familia de las imidazolinonas usado para el control de malezas incluyendo gramíneas anuales y perennes, y malezas de hoja ancha. El origen de esta resistencia estaría en la introgresión genética con cultivares de arroz resistentes.
El arroz maleza -también conocido como arroz rojo- es una de las principales amenazas para los productores de la región arrocera del NEA. Puede generar pérdidas de hasta el 80% del rendimiento y comprometer seriamente la calidad del grano.
Según el informe de la Red de Manejo de Plagas de Aapresid (REM), “más del 60% de los biotipos de arroz maleza del NEA resultaron resistentes a imazapyr”.
Entre 2018 y 2020, un equipo interdisciplinario liderado por el investigador Alejandro Presotto relevó 103 biotipos de arroz maleza en Corrientes, Santa Fe, Chaco y Entre Ríos. Luego se realizaron bioensayos con aplicaciones de imazapyr.
El resultado fue contundente: 64 biotipos fueron resistentes, 13 susceptibles y 26 presentaron segregación.
“La resistencia en arroz maleza en Argentina se originó por introgresión adaptativa a partir de cultivares de arroz resistentes”, detalla el informe. Es decir, la maleza adquirió la resistencia por hibridación con variedades cultivadas y no por mutaciones espontáneas.
El análisis molecular confirmó esta hipótesis. Se halló una correlación perfecta entre la resistencia y mutaciones puntuales en el gen ALS, blanco de las imidazolinonas.
“El análisis genómico mostró que los biotipos resistentes no son arroz maleza puro, sino híbridos entre arroz maleza y cultivares de Oryza sativa tipo indica”, explican los técnicos.
El dato más llamativo es la rapidez con la que surgió el problema. Las variedades de arroz resistentes a imidazolinonas comenzaron a utilizarse en Argentina en 2005, y ya en 2017 se recolectaron biotipos de arroz maleza con resistencia. “El proceso de introgresión ocurrió en apenas una década, lo que demuestra la gran velocidad con la que puede emerger y dispersarse la resistencia”, advierte el estudio.
El informe recomienda medidas integradas de control para mitigar el avance. A su vez, plantea la necesidad de “regular el uso de tecnologías resistentes para evitar que el problema se repita con otros herbicidas”.
El caso del arroz maleza resistente en el NEA constituye una señal de alerta para los programas de mejoramiento, los asesores técnicos y los productores. El manejo químico aislado no alcanza y la diversificación de prácticas aparece como la única vía posible para sostener la producción arrocera en la región.