La guerra en Oriente Medio podría llegar a afectar la campaña de maíz estadounidense 2026/27 si los valores de los fertilizantes no se ajustan a niveles razonables. Así lo advirtió un informe publicado por American Farm Bureau Federation (AFBF).
“Con el inicio de la siembra en EE.UU., es fundamental asegurar el tránsito, junto con el seguro de cobertura de riesgos necesario, para los buques que transportan fertilizantes a través del
. Si los productores estadounidenses no pueden obtener los suministros restantes de fertilizantes a tiempo, podríamos ver reducciones o cambios en la superficie cultivada y menores rendimientos, lo que afecta la seguridad alimentaria de nuestro país y la disponibilidad de productos esenciales”, alertó AFBF.
Irán posee algunas de las mayores reservas de gas natural del mundo y ese recursos es la materia prima clave para producir amoníaco, el insumo fundamental para elaborar fertilizantes nitrogenados. La urea, que contiene aproximadamente un 46% de nitrógeno, es el fertilizante nitrogenado sólido más utilizado a nivel mundial y desempeña un papel fundamental en los sistemas de producción agrícola.
Oriente Medio es un importante centro de producción y exportación de fertilizantes nitrogenados. Los países expuestos a perturbaciones en la región por la guerra representan casi el 49% de las exportaciones mundiales de urea y alrededor del 30% de las exportaciones mundiales de amoníaco, lo que refleja la concentración de la producción y la capacidad de exportación de fertilizantes en el Golfo Pérsico y sus alrededores. Entre los principales exportadores se encuentran Irán, Qatar, Arabia Saudita y Egipto.
“La posible interrupción va más allá de la propia producción iraní de fertilizantes. Grandes volúmenes de urea, amoníaco, fosfatos, azufre y petróleo producidos en los países del Golfo transitan por el estrecho de Ormuz cada año. Egipto también representa una vulnerabilidad en los mercados de nitrógeno, ya que la producción de fertilizantes depende en gran medida del suministro de gas natural, lo que puede afectar la producción cuando se interrumpe la disponibilidad de gas”, destaca el informe.
Los mercados de fertilizantes están globalmente integrados, por lo que las interrupciones del suministro en una región pueden influir en los precios y la disponibilidad en otras.
“EE.UU. depende tanto de la producción nacional como de las importaciones para satisfacer la demanda de fertilizantes y la exposición a las importaciones varía según el nutriente. Aproximadamente el 97% del potasio se importa, el 18% del nitrógeno y el 13% del fosfato. Esta exposición a las importaciones aumenta la sensibilidad a las interrupciones del comercio mundial, especialmente durante los picos estacionales de demanda”, indica.
El documento recuerda que aunque EE.UU. no importa directamente grandes cantidades de fertilizantes nitrogenados y fosfatados, los precios de tales productos ajustan internamente en función de los valores presentes en el mercado global.
En el “cinturón maicero” de EE.UU, que incluye los estados de Iowa, Illinois, Indiana, Ohio y Nebraska, la siembra de maíz generalmente comienza a finales de abril y termina a mediados de mayo, seguida de la siembra de soja poco después.
“Los agricultores de esos estados están finalizando la compra de fertilizantes y preparándose para las labores de campo de la primavera (boreal). Más al norte, los productores de Minnesota, Dakota del Norte y Dakota del Sur suelen sembrar de mayo a principios de junio, concentrándose la mayor parte de la actividad en mayo; los productores de las regiones del norte se enfrentan a una ventana de siembra más corta debido a los climas más fríos y, aunque su temporada de siembra es más tardía, los precios y la disponibilidad de fertilizantes aún pueden verse afectados por interrupciones anticipadas del suministro o retrasos en los envíos en los mercados globales”, resume el informe.
En febrero pasado la primera estimación preliminar del USDA sobre el área de maíz de EE.UU. en 2026/27 fue de 38,0 millones de hectáreas, una cifra 4,8% inferior a la registrada en 2025/26. Si los precios de los fertilizantes siguen tan caros en las próximas semanas, no cabría descartar una reducción adicional de la superficie maicera.









