Los fondos agrícolas que operan en el CME Group (“Chicago”) reforzaron esta semana “apuestas” alcistas en soja estadounidense, al tiempo que siguieron reduciendo posiciones vendidas (“bajistas”) en maíz.
Así lo reflejan los datos publicados este viernes por la Commodity Futures Trading Commission. Las posiciones netas surgen de la diferencia entre las posiciones compradas (“long”, que fijan un precio techo y por ende apuestan a un mercado alcista) y las posiciones vendidas (“short”, que fijan un precio piso y por lo tanto apuestan a un mercado bajista). Tales registros se difunden con algunos días de retraso para evitar que tal información impacte en las cotizaciones de granos.
En lo que respecta al maíz, si bien EE.UU. va camino a un cosechón monumental, la exportación del cereal en ese país está mostrando una dinámica formidable: el compromiso comercial de maíz 2025/26 estadounidense es a la fecha el segundo más elevado de la última década.
La estrategia de “bullying comercial” emprendida por el presidente Donald Trump está dando buenos resultados, ya que los socios comerciales de EE.UU. (México, Japón, Corea, Taiwán, Colombia y la Unión Europea) están aumentando compras del cereal estadounidense para hacer “buena letra” y no recibir “arancelazos” por parte del mandatario de EE.UU.
Sin embargo, en soja ocurre lo contrario: al desafiar a China, Trump provocó una suerte de bloqueo comercial de facto, ya que la nación asiática no compró un solo poroto de la nueva cosecha 2025/26.
Si bien los socios comerciales de EE.UU. también están haciendo esfuerzos por aumentar las compras de poroto y harina de soja de ese origen, eso no alcanza para llenar el bache dejado por China.
La política de promoción de consumo interno de biodiésel por parte de la gestión Trump en EE.UU. ya no alcanza para explicar el optimismo con la soja de los administradores de fondos agrícolas, quienes, quizás, están previendo que las negociaciones comerciales entre EE.UU. y China llegarán a buen puerto próximamente y, en tal escenario, le cabe un empuje alcista considerable a las cotizaciones del producto.
Si ese es el caso, se trata de un “apuesta” fuerte, ya que el estilo de negociación de Trump es volátil e impredecible, al tiempo que el gobierno de Xi Jinping demostró ser inflexible en muchas de las exigencias planteadas por el presidente de EE.UU. Veremos.