En las últimas semanas comenzaron a generalizarse en redes sociales los reportes informales de productores agropecuarios, mostrando el regreso de la chicharrita del maíz en lotes de siembra tardía, principalmente en zonas de Entre Ríos, Santa Fe y Córdoba.
En los posteos se podría ver el regreso de esta temible plaga, que en la campaña 2023/24 registró una reducción del orden del 40% de la producción de maíz, luego de dispararse las poblaciones de bichitos, naturalmente confinado al NOA y NEA. Sin esperárselo, esta chicharrita desplegó en ese entonces su complejo de enfermedades en la zona central, y el achaparramiento del maíz se hizo evidente, dejando las pérdidas mencionadas, en una campaña para el olvido.
Desde ese entonces persistió el miedo generalizado entre los productores de maíz, sentimiento que se fue disipando con el correr del tiempo y los inviernos crudos, que hicieron retroceder la plaga a sus hábitats naturales de la zona norteña del país. La campaña 25/26 en curso, aparecía en los monitoreos oficiales como libre de chicharritas y sin más que preocuparse, pero los reportes de las redes se confirmaron con el reciente informe de la Red Nacional de Monitoreo de Dalbulus Maidis.
Hermosa mañana… solo que me empieza a preocupar la #chicharrita 10% de las plantas tienen presencia del vector 🤔 pic.twitter.com/90HWnI9Iuo
— Danel Leiva (@danel_leiva) January 11, 2026
Este trabajo, elaborado por una serie de organizaciones técnicas, gracias a los datos de capturas relevados entre el 1 y el 16 de enero de 2026, muestra una expansión de la chicharrita desde el norte del país, situación consistente con el avance de la temporada estival y el incremento de las siembras de maíz tardío.
“Es un escenario no para preocuparse, pero sí para ocuparse. La detección oportuna en estas fases iniciales resulta determinante para reducir el riesgo sanitario y preservar la eficacia de las estrategias de manejo implementadas”, señalaron los técnicos de la Red.
Esto particularmente en las zonas endémicas del NEA y NOA, donde está aumentando la siembra de maíz, “lo que podría incidir en la evolución de la dinámica poblacional del vector”.
En el Litoral, donde el 95% de las trampas se encuentra sobre cultivos de maíz, el 43% no detectó presencia del vector, aunque en localidades puntuales de Corrientes y Entre Ríos, con lotes de maíz en estadios reproductivos avanzados (que ya no son susceptibles a Spiroplasma), volvieron a detectarse incrementos en la categoría alta.
En muchos lotes de la provincia se está detectando presencia de Dalbulus 🚨
📸📌 foto zona Crespo, ER pic.twitter.com/hZXogLrPh8
— Diego Cogno 🌱☀️🇦🇷🐂🌎 (@DiegoCogno) January 17, 2026
En la región Centro-Norte, que tiene el 94% de las trampas instaladas en lotes con maíz, las localidades sin detecciones de chicharrita se redujeron a 58%, mientras que un 29% presentó el nivel de capturas más bajo (1 a 4 adultos por trampa).
El Centro-Sur, que tiene el 98% de las trampas en lotes de maíz, es la zona donde la dinámica poblacional se mantiene estable y en niveles mínimos: en el 92% de las localidades no registró detecciones del vector.
En el NOA, con el 62% de las trampas instaladas sobre cultivos de maíz, se observó un incremento de la población de Dalbulus maidis: las localidades sin detecciones cayeron al 35% del total de la región, mientras que en un 59% se dieron capturas de entre 1 y 20 adultos por trampa.
En el NEA, con el 72% de las trampas en lotes con maíz, el vector estuvo ausente en el 23% de las localidades monitoreadas, mientras que un 56% registró capturas de 1 a 20 adultos por trampa, y un 15% alcanzó valores de entre 21 y 50 adultos por trampa.
La Red Nacional de Monitoreo de Dalbulus maidis surgió en 2024, en respuesta al problema del complejo del achaparramiento del maíz transmitido por esta plaga, que afectó gran parte de la superficie maicera de la Argentina. Coordinada por la Asociación Maíz y Sorgo Argentino (Maizar), participan en ella instituciones claves del sector agropecuario argentino: la Asociación Argentina de Protección Profesional de Cultivos Extensivos (AAPPCE), la Asociación Argentina de Productores en Siembra Directa (Aapresid), los Consorcios Regionales de Experimentación Agrícola (CREA), el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) y la Estación Experimental Agroindustrial Obispo Colombres (EEAOC).
Los objetivos de la Red Nacional de Monitoreo Dalbulus maidis son informar sobre la captura de adultos de esta especie con trampas cromáticas adhesivas en regiones donde se cultiva de maíz, y sobre el porcentaje de la infección estacional de estos adultos con Corn Stunt Spiroplasma (CSS), tarea a cargo del Centro de Bioinvestigaciones de la UNNOBA-CICBA (Conicet).





