Marta Guillemi, integrante de la sindicatura del proceso de quiebra de la empresa Alimentos Refrigerados (ARSA), solicitó a la Secretaría 58 del Juzgado Comercial 29 que pida refuerzos policiales en la planta que la empresa láctea tiene en Córdoba y requirió que se acelere el proceso de ventas de los activos.
En el presente mes de septiembre la unidad de ARSA localizada en Córdoba sufrió nuevos episodios de robos y peligra así el proceso de restablecimiento de operaciones.
“Ahora bien, más allá de lo hurtado, lo preocupante es que, evidentemente el acceso al lugar es permeable para los malvivientes, sumado esto a que saben con la tranquilidad que pueden ingresar por el estado de abandono del inmueble, recordemos que hace más de un año y medio que la planta se encuentra inactiva y despojada”, advierte el escrito remitido por Guillemi.
“Además, las características de la planta no hace posible que se pueda cerrar con candados o tranqueras en su totalidad, por lo que más allá del efectivo cumplimiento de la consigna policial, no hay en esta instancia y con los fondos existentes otra medida a tomar”, añade.
Por tal motivo, la integrante de la sindicatura requirió que el juez interviniente solicite al Juzgado en lo Civil y Comercial de turno de la Ciudad de Córdoba que ordene la implementación de una consigna policial en la planta y que no se reduzca el patrullaje por el lugar.
Por último, solicitó al juez “que agilice el trámite de enajenación de los bienes que forman parte del activo, especialmente de las plantas industriales, ya que resulta por demás dificultosa su seguridad, con el daño y perjuicio que ello conlleva; máxime teniendo en consideración que existen interesados que ya se han presentado en la especie manifestando su intención de compra”.
El juez subrogante Alberto Daniel Alemán a cargo de la quiebra hizo ya el pedido formal de mayor seguridad en la zona –por lo menos hasta el próximo 30 de noviembre– y aseguró que ya se designó a un evaluador para que realice la tasación tanto de la unidad localizada en Córdoba como de la ubicada en Arenaza, Buenos Aires (que también fue vandalizada).
Hasta el momento presentaron ofertas concretas Adecoagro, Nueva Vicentin (Grupo Grassi) y Elcor, mientras que Ernesto Rodríguez e Hijos (Vacalin) y García Hermanos Agroindustrial (Tregar) solicitaron permiso para inspeccionar las instalaciones.
Además de los equipos y bienes inmuebles, las marcas son uno de los activos más valiosos de la empresa quebrada, ya que tienen gran prestigio entre el público argentino consumidor de lácteos. Se trata de insignias tales como SanCor yogures y flanes, postrecitos Shimy, Sancorito, Sublime, Vida, Yogs y Primeros Sabores





