Este miércoles 9 de septiembre, a eso de las dos y media de la tarde, se dará inicio formal a la asamblea anual de la Sociedad Rural Argentina (SRA), que comenzaría efectivamente a sesionar hacia las 4 de la tarde. Las urnas permanecerán abiertas algunas horas más, por si acaso algunos de los 3.500 socios quisiera emitir su sufragio a último momento, de modo de darle algo más de suspenso a un proceso electoral que -en realidad- se inició hace un par de meses, con la recepción de los votos de aquellas productores más distantes de Buenos Aires.
Con suerte y si la asamblea no se desmadra en alguna discusión sobre los modos y las formas, a primera hora de la noche se conocerá el nombre del nuevo presidente de la SRA para el período 2026/28. Será así la voluntad de los socios la que ponga fin a uno de las etapas de la vida institucional más mediocre y hasta vergonzantes que se recuerden en 160 años de historia.
En Bichos de Campo titulamos irónicamente hace unos meses que este proceso ya se parecía demasiado a una pelea entre facciones peronistas, pues algunos modos y argumentos eran reiterativos de aquellas postales de la política que los dirigentes rurales luego tanto critican. Nos quedamos cortos, porque la discusión interna dentro de esa centenaria entidad rebasó muchas veces los límites éticos y civilizados que luego tanto se pregonan.
Denuncias cruzadas, operaciones de prensa, insultos de baja estofa y presupuestos millonarios conformaron un cóctel que en algún momento decidimos no seguir más en este medio. Nos preservamos de tomar partido, quizás apenados por los testimonios de muchos productores que decían estar más que tristes por el papelón institucional que protagonizaban sus dirigentes y confesaban tener buenos amigos en las dos listas.
Nadie comprendió bien los motivos de la pelea, que discutió más los personalismos que las ideas y los proyectos. Por suerte, en 48 horas se termina este proceso y la SRA tendrá una chance importante para normalizar sus cuitas.
Las dos opciones son conocidas desde que en marzo de este año, en Expoagro, se oficializó una lista opositora encabezada curiosamente por el actual vicepresidente de la entidad, Marcos Pereda, secundado por Santos Zuberbuhler. Luego, el oficialismo liderado por Nicolás Pino hizo la pantomima de dudar sobre ir por una nueva reelección, pero finalmente confirmó esa postulación hacia fines de mayo. El dirigente, que ocupa la presidencia desde junio de 2021, pasada la pandemia, eligió a Carlos Odriozola como su candidato a vicepresidente.
Este proceso electoral ha tenido algunos ribetes escandalosos de ambos lados, que no repetiremos. Sin dudas, el más grave de ellos tuvo mucho que ver con las acusaciones cruzadas por el fracaso en el proceso de digitalización de los registros genealógicos de las razas ganaderas. Los contendientes se acusaron mutuamente de que el nuevo sistema todavía siga sin funcionar correctamente, llenando de malhumor a todos los socios. Pereda dice que el fracaso se debe a la falta de controles de la actual conducción. Pino le retruca que fue él como vicepresidente el que sugirió a la empresa que falló.
Como en la política, nadie se hace cargo de las culpas propias ni se explica casi nada.

Esa es la gran curiosidad de este proceso: se pelean como gatos dos personas que compartieron la fórmula que se impuso en muchas elecciones, incluso ante competidores que eran bancados por los otrora poderosos “ex presidentes”. Pero la convivencia degeneró en un conflicto que es claramente de índole personal: ambos dirigentes no se soportan.
Pino tiene claro que no quiere dejar su silla a manos de Pereda y Pereda exige que se cumpla con la tradición de alternancia en la SRA, donde los vicepresidentes suelen ser quienes asumen luego de dos periodos.
En su último comunicado formal (porque los opositores también deben hacerse cargo de una gran cantidad de operaciones y denuncias contra la actual Comisión Directiva motorizadas desde las sombras), Pereda convocó a “iniciar una nueva etapa en la vida institucional de la entidad a partir del miércoles próximo, cuando se celebrará la asamblea ordinaria que definirá la nueva conducción para los próximos dos años”.
“Renovación con Unidad nació escuchando a los socios que, al cabo de tres períodos de la actual conducción, quieren una institución con rumbo productivo, autónoma de los poderes de turno y respetando los estatutos que rigen la entidad desde su fundación, hace 160 años”, recordó el ex ganadero.

Desde Presencia Federal, el oficialismo de Pino prefirió no responder directamente a los opositores sino hacer eje en los éxitos de la gestión actual, con la normalización de la situación financiera de la entidad, la mudanza a Palermo y la recuperación del edificio de Florida, y sobre todo los kilómetros recorridos para “estar cerca de los productores”.
Pino, que puede ir por una nueva reelección debido a la reforma de los estatutos y con aval jurídico de la Inspección General de Justicia (IGJ), celebra especialmente las medidas que obtuvo por su gestión gremial ante el presidente Javier Milei,. en especial la reducción de varios puntos en las retenciones a las exportaciones de granos.





