El pasado domingo, alrededor de las 17 horas, el encargado de un campo en Aguará Grande, una localidad del centro-norte santafesino, se encontró con el peor escenario: halló a dos peones rurales sin vida y a su casilla consumida por el fuego.
El hecho ocurrió en la estancia Los Horcones, donde dos trabajadores chaqueños llevaban a cabo tareas de alambrado. En la escena se hallaron indicios de violencia y, tras la intervención de la División Científico Forense de la policía, la causa fue abierta provisoriamente como un posible homicidio seguido de suicidio. Por el momento, sin embargo, no se descarta plenamente la participación de terceros.

El caso sacude a la pequeña comuna ubicada a más de 50 kilómetros de la ciudad de San Cristóbal y, por el momento, cuenta con varios interrogantes y detalles escabrosos que, al menos por ahora, descartan la hipótesis de que se trató de un accidente.
Según consignaron fuentes policiales, restos de uno de los cuerpos fueron hallados dentro de una casilla de chapa incendiada, mientas que el segundo fue localizado en otro punto más alejado, también consumido por el fuego. A pocos metros de la escena había además una camioneta quemada, con manchas que -se presume- son de sangre, y una posible huella de arrastre.
No se hallaron armas y en la zona había únicamente herramientas de trabajo, que tanto Carlos Maidana como Germán Daniel Rostán, dos trabajadores oriundos de Charadai, Chaco, estaban realizando tareas de colocación y reparación de alambrados. El encargado los identificó como empleados del establecimiento, aunque resta la confirmación de los estudios forenses.

Sin haber difundido aún los resultados de la autopsia ni los informes periciales de la escena del crimen, se desconoce qué lesiones presentaban los cuerpos previamente, si pudo haber habido una trifulca entre los trabajadores, si se utilizó algún tipo de arma o si los incendios fueron intencionales. Tampoco se ha determinado aún si ese día ingresó o estuvo en el campo una tercera persona.
Por el momento, los investigadores barajan la posibilidad de que uno de los hombres pudo haber matado al otro y después haberse quitado la vida. La causa está a cargo de la fiscal Hemilce Fissore, de la Unidad Fiscal de San Cristóbal, y cuenta con dicha carátula provisoria, aunque todavía no determinó la mecánica de las muertes, su posible móvil, ni se descartó la intervención de otra persona.




