Gustavo del Curto se define, de entrada, como “alpistero”, porque la compra y exportación de esa especialidad signó sus inicios en el oficio que en realidad ahora desempeña y que es mucho más abarcativo. Pese a que maneja siembras, administra acopios, dispone de una enorme flota de camiones, y adquirió hasta un moderno molino harinero, el titular de HJ Navas, pujante firma agropecuaria del centro bonaerense, se niega a que lo llamen “empresario”. Si acaso un mote le sienta bien, es el que él mismo adopta: “trabajador del grano”.
“Soy un laburante más que se va adaptando a cada circunstancia que vamos atravesando en nuestro país, ¿no?”, se definirá más tarde en una entrevista con Bichos de Campo.
Con sede central sobre la Ruta 3, en la localidad de Azul, pero ramificaciones que llegan hasta el puerto de Quequén, Del Curto está al timón de una de las firmas más integradas de las que existen en el agro local: En efecto, desde su fundación en 1981 HJ Navas fue expandiéndose hacia la siembra, el acopio, el transporte de cargas agrícolas, la molienda de trigo, el procesamiento de soja y la comercialización de las cosechas. Por eso resulta clave su mirada sobre el actual contexto en el que se desenvuelve la actividad agropecuaria.

Reconocida principalmente por ser la mayor exportadora argentina de alpiste (con unas 30.000 toneladas anuales) y un importante actor en la molienda de trigo, HJ Navas también está enfocada en la producción y el acopio de granos, tiene varias decenas de camiones propios y hasta el acceso a una línea de ferrocarriles.
Tanta diversificación fue una respuesta a las necesidades de la región y se plasmó luego de la desaparición de firmas tradicionales: “Empezamos nosotros por el requerimiento de la zona, y ahí comenzamos a incorporar camiones, plantas de silo…”, dirá Gustavo, que mantiene un control personal y directo sobre cada uno de los flancos del negocio.
Pero tanta diversificación y la apuesta constante a invertir en “fierros” también supone un peligro cuando la economía comienza a navegar por aguas turbulentas. Es lo que este hombre del campo advierte una y otra vez en la extensa charla con este medio, en la que le pide concretamente al Gobierno de Javier Milei que deje de estar tan atento a la macroeconomía para comenzar a ajustar las tuercas de las que dependen, en definitiva, el trabajo y el bienestar de los argentinos.
Mirá la entrevista completa:
Según la mirada de Del Curto, la sensación de crisis del sector agroindustrial se agudizó en los últimos años debido a la transición de un escenario inflacionario a uno de estabilización, al que se fueron sumando sucesivos incrementos inesperados en los costos de energía y combustibles.
“Con un gobierno anterior, vos venías a 120 (kilómetros por hora) y con este gobierno te ponen a 50, ¿entendés? Antes venía a 120 con una inflación galopante, y hoy te tenés que adaptar a esta deflación, porque si no estás fusilado”, explicó Del Curto, que de modo sencillo repite el mismo argumento que se escucha en diversos sectores empresarios, respecto de la necesidad de ajustar al máximo la eficiencia de los procesos productivos.
Pero la imposibilidad de trasladar los aumentos de costos a los precios de venta es el factor más crítico en este nuevo sendero: “Vos no podés, como empresario, trasladar esos costos a tus clientes. No podés En la harina mucho menos”, advierte Del Curto, que también esta al mando del Molino Navas, uno de los más importantes del país, en especial porque provee de harina de trigo de marca propia a la mayoría de las cadenas de supermercados.

El empresario también tiene un equipo importante de siembra para generar granos propios. Por eso subrayó la volatilidad que se está registrando en el mercado de los insumos: “Vos trabajás a cielo abierto dependiendo del clima. Pero hoy nos tenemos que acostumbrar a estos números. Capaz teníamos la Urea a 900 (dólares por tonelada), y en un mes la tenemos a 500. Entonces el tipo que compró a 900 ahora se quiere matar”, ejemplifica.
En este contexto, uno de los reclamos centrales de Del Curto es por la elevada presión impositiva que todavía enfrenta el sector agroindustrial, especialmente por la insistencia del 24% de retenciones a la soja, pero también por la elevada alícuota del IVA, por el impuesto al cheque, y también por los Ingresos Brutos que se cobran en todas las provincias. “Si vos ves lo que se paga en las provincias donde vamos repartiendo harina, te ponés a decir, ¿cómo puede ser todo esto?”
La carga fiscal se extiende incluso a cada paso de la extensa logística: “Aparte del impuesto, para entrar en la ciudad o en un partido del Gran Buenos Aires los municipios te cobran una tasa de ingreso. Es todo una burbuja en la que todos lados te van sacando”, lamentó el referente de HJ Navas.

-¿Y se nota la rebaja de impuestos que promociona el gobierno nacional?
-Si me dicen que sacaron impuestos, a nosotros desde acá, tributariamente no se nota. No se nota realmente. Si sacaron algo yo no lo he notado.
Lo cierto es que en un contexto en el que todas las empresas se vieron obligadas a buscar eficiencia y adaptarse rápidamente, Del Curto incluso consideró que uno de los baluartes de su empresa, las plantas de acopio, “dejaron de ser negocio”. Actualmente la firma dispone de 7 plantas distribuidas en Azul, Chillar y Quequén, con una capacidad de 100.000 toneladas.
“No es redituable -enfatiza Del Curto- porque vos tenés de capacidad y un costo invertido en todas las plantas de silos, pero hoy el productor no paga un almacenaje. Prefiere guardar los campos en el campo y correr el riesgo”

En la charla con Bichos de Campo, el directivo de HJ Navas se detuvo especialmente en la discusión sobre la actualización de la Ley de Semillas, para proteger los derechos de los obtentores de nuevas tecnologías. El mismo Del Curto presento una propuesta propia al ministro de Desregulación, Federico Sturzenegger, quien promueve la adhesión de Argentina al convenio UPOV 91 y un nuevo sistema de control en los puertos, pero lamentablemente todavía no recibió respuesta oficial.
Ya volveremos en otra nota a esa propuesta porque aporta un enforque diferente para tratar de resolver el extenso conflicto entre semilleras y productores. Pero Del Curto adelantó: “Yo estoy de acuerdo con una regalía global, que todo el mundo pague poco en vez de que paguen mucho pocos. Con una regalía global de 5 pesos, el productor de soja no va a tener problema en pagar, pero no una regalía que te impongan los semilleros al valor de la tecnología que ellos dispongan”.
Del Curto ve potencial para el crecimiento del agro en toda la región centro de la Provincia de Buenos aires: “Tiene muchísimo para crecer y mucho para hacer”. Sin embargo, advierte sobre la necesidad de aliviar la carga fiscal sobre el productor: “Hay que sacarle un poco la pata de arriba al productor para que pueda invertir más en en tecnología”, afirma.

Luego de insistir en que el gobierno libertario debe ponerse a trabajar para aliviar la mochila de quienes producen, el presidente de HJ Navas se mostró de acuerdo con la generosa apertura que planteó Milei hacia nuevos actores económicos, en especial la minería y la energía.
“Antes teníamos una sola pata, y entonces se enfocaron en el agro, le rascaban impuesto al agro, y crearon leyes para sacarle plata. Esperemos que ahora se corrija eso”, expresó.
-¿Conservás esa ilusión de que cuando finalmente se normalice la oferta de dólares de otros sectores van a empezar a bajar la presión fiscal sobre el agro?
-Seguro, seguro que sí, pero hasta llegar a eso no podés matar al agro.
Por eso, alpistero de alma, trabajador en esencia, empresario por todo lo que ha crecido su compañía, Gustavo del Curto insiste en reclamarle al gobierno sobre la necesidad de reglas claras, estabilidad en os costos y una menor presión impositiva para poder sostener la producción y garantizar el empleo y el desarrollo en el interior bonaerense. Mientras tanto, la adaptación constante y la búsqueda de eficiencia son las únicas certezas que tiene en un escenario de incertidumbre.




