El negocio de las legumbres en Argentina atraviesa una etapa de transformación profunda marcada por la inversión tecnológica, la diversificación de destinos y los desafíos comerciales ante competidores globales cada vez más agresivos.
El mercado de la arveja en la Argentina consolidó un crecimiento sobresaliente sustentado en un fuerte recambio genético. “Vemos cómo los rindes del producto vienen incrementándose año tras año a partir de la incorporación de variedades fiscalizadas que dejaron atrás las viejas variedades tradicionales”, comentó Guido Zoppi de Agrosud durante un panel sobre mercados realizado esta semana en una jornada organizada en Salta por la Cámara de Legumbres (Clera).
La producción total dio un salto cuantitativo al pasar de 260.000 toneladas en la campaña 2024/25 a 385.000 toneladas en el ciclo 2025/26. Este incremento vino acompañado de una expansión del área sembrada y una mejora en el rendimiento estimado, que alcanzó 2800 kg/ha.
Zoppi dijo que la renovación genética no solo elevó los rendimientos, sino que erradicó problemas históricos de calidad como el “huevo de tero” o la “flor mora” para lograr un grano comercial óptimo.
A nivel comercial, el ciclo previo estuvo signado por el mercado chino, que tras restringir temporalmente las importaciones desde Canadá, demandó cerca de 50.000 toneladas de arveja argentina.
“Pese a que China restableció sus lazos con Canadá a partir de marzo de este año, el producto argentino demostró estar a la altura de las máximas exigencias globales”, afirmó.
De cara al futuro, y con un stock remanente proyectado en 274,000 toneladas para el fina de la presente campaña comercial, el desafío del sector radica en potenciar el consumo interno, ya sea como fuente de alimentación animal o con el desarrollo de harinas y snacks.
En lo que respecta al poroto Mung –con el cual se elaboran los denominados “brotes de soja”–, se registró en la última campaña un crecimiento récord en superficie argentina.
“El poroto Mung vive una campaña de expansión histórica en términos de superficie, registrando un incremento superior al 40% impulsado por el reemplazo de hectáreas de poroto negro y una fuerte adopción en las provincias de Santiago del Estero y Chaco, bajo esquemas de siembras tardías en rotación con girasol”, comentó Bárbara Wulff de Oscar Peman & Asociados.
En 2025/26 la siembra alcanzó las 105.000 hectáreas, logrando cosecharse 90.000, ya que parte del área se perdió por fuertes temporales ocurridos en la región chaqueña. La producción total se ubicó en 99.000 toneladas, con un rendimiento promedio de 1100 kg/ha.
Al no contar con un protocolo sanitarios habilitado para exportar de manera directa al mercado de China –proceso que se está gestionando a nivel diplomático–, los exportadores argentinos diversificaron sus operaciones, pisando fuerte en el sudeste asiático y Oceanía.
Gracias a la incorporación de tecnología y la expansión de nuevas áreas de siembra, India, que tradicionalmente producía Mung para consumo interno e incluso importaba el poroto, se transformó en los últimos años en exportador de la legumbre, lo que presiona a la baja del valor de la especialidad en la plaza asiática.
En lo que respecta al garbanzo, el mercado estuvo condicionado por una sobreoferta mundial acumulada en las últimas dos temporadas, lo que empujó los valores internacionales por debajo de la media histórica de la última década. No obstante, lluvias extraordinarias previas a la siembra entusiasmaron a los productores locales a mantener la superficie en niveles estables.
En 2025/26 se sembraron 96.900 hectáreas para generar una producción estimada en 124.000 toneladas, cifra que, sumado el stock remanente del ciclo previo, promovió la conformación de una oferta exportable de 113.000 toneladas para la presente campaña.
En ese marco, los valores de referencia se ubicaron en 600, 700 y 800 u$s/tonelada para los calibres 7, 8 y 9 milímetros de la variedad Kabuli, que es la que produce la Argentina. “Aquellos lotes destinados a la Unión Europea –que exige rigurosos controles de trazabilidad y pautas sanitarias– pueden capturar premios o plus de valor de entre 20 y 50 u$s/tonelada adicionales”, aclaró Lucas Género de Agrofín.
“En contraste, los mercados de volumen puro como Pakistán no penalizan tanto estas exigencias, aunque allí se compite directamente por precio contra la agresiva política comercial de Rusia”, añadió.
Pakistán lidera precisamente la demanda de garbanzo argentino, seguido de cerca por los mercados europeos de conservas como Italia y España, completando el ranking con Brasil y Turquía.
“Los exportadores se mantienen expectantes ante una eventual resolución de los conflictos geopolíticos en Medio Oriente, lo que reabriría plazas históricas de alto valor como Arabia Saudita, Omán y los Emiratos Árabes Unidos”, resumió.






