Desde agostos de 2024, cuando el Ministerio de Economía se emperró con la venta del edificio del INTA en la calle Cerviño, que finalmente logró concretar en diciembre de ese año, la vida institucional de ese organismo agropecuario ha girado solo en torno a la palabra “ajuste” y se ha perdido de vista el sentir de su existencia: trabajar en política para el desarrollo del campo.
En el contexto de una nueva reunión del recuperado Consejo Directivo del INTA, ya que en medio de todo este marasmo fracasó un intento del ministro Federico Sturzenegger para intervenir al Instituto y eliminar su autarquía, un grupo de dirigentes agropecuarios e investigadores del propio organismo emitieron una “nota a la opinión pública”, reclamando a las autoridades que se deje de lado la pretensión de achique y se vuelva a hablar de políticas de desarrollo.
“El INTA atraviesa una etapa de profundas tensiones. Mientras las autoridades del Consejo Directivo impulsan una agenda centrada en la reducción de personal, la venta de tierras y edificios, y una reestructuración sin debate público, desde distintos sectores se alzan voces en defensa del organismo”, comienza este escrito.
En una carta previa dirigida al Consejo Directivo —firmada por dirigentes de Mesa Agroalimentaria y profesionales de investigación y extensión del propio INTA— se describió un contexto nacional e internacional cada vez más complejo. “Este escenario está atravesado por nuevas exigencias de los mercados, acuerdos internacionales, la incorporación de tecnologías digitales en los procesos productivos, los efectos del cambio climático y crisis logísticas globales. A ello se suma, más recientemente, el impacto de conflictos geopolíticos, como la guerra en Medio Oriente, con su consecuente aumento en el costo del petróleo y sus efectos sobre la economía mundial y en lo particular, los insumos de la agricultura”, describen lso firmantes.
Por eso, los que suscriben esa carta creen que se debe recuperar el INTA para trabajar detrás de una “estrategia adecuada frente a estos cambios. El desafío consiste en avanzar hacia una transformación progresiva de la matriz productiva del país: dejar de ser predominantemente exportadores de granos para convertirnos en productores de bienes con alto valor agregado, aprovechando nuestra riqueza biológica, conocimiento, capacidades y patrimonios públicos”.
“Este proceso debe apoyarse en dos pilares fundamentales: la bioindustrialización y el enfoque territorial. Integrados, ambos pueden impulsar un desarrollo más dinámico, inclusivo y equilibrado entre las distintas regiones”, se consideró, antes de apuntar que “el INTA, como organismo rector de la investigación y la extensión agropecuaria, cuenta con el potencial humano, científico y técnico, también el patrimonio tangible, a lo largo y ancho del país. y las redes existentes con las instituciones y organizaciones locales, todo ello necesario para ser protagonista de esta
transformación”.
Este es el documento completo:
Nota a la Opinión Pública y Consejo Directivo de INTA
Entre muchos otros, los firmantes de esta carta abierta son Pablo Pailolle, Nahuel Levaggi, Ricardo Garzia, Omar Príncipe, Roberto Bocchetto, Julio Catullo, Carlos Paz, Susana Mirasou, Carlos Cheppi, Daniel Pizzolato, Hector Ferrario, Diego Montón y Héctor Espina.





