El Congreso de Paraguay sancionó y envió al Poder Ejecutivo un proyecto de ley que introduce cambios sustanciales al régimen de promoción de biodiésel.
La norma, que debe ser promulgada ahora por el presidente Santiago Peña, determina que la mezcla de biodiésel con gasoil, que actualmente se encuentra en el 5%, puede ampliarse ahora hasta el 20%.
Según la exposición de motivos, la modificación amplía considerablemente el margen de acción de la autoridad –el Ministerio de Industria y Comercio– para definir el porcentaje efectivo de mezcla. La prohibición de importar biodiésel apto se mantiene intacta.
La norma aprobada además extiende los beneficios fiscales vigentes para el biodiésel independiente del destino del mismo, dado que los mismos sólo están disponibles en la actualidad para el biocombustible comercializado en el mercado interno.
En materia de IVA, la exención se amplía para cubrir, además de los rubros fabriles a nivel sectorial, los intereses derivados del financiamiento con entidades reguladas por el Banco Central del Paraguay, así como los honorarios por servicios técnicos prestados a los productores de biodiésel. Se mantienen las exenciones al impuesto a la importación de bienes de capital y al impuesto al capital sobre inmuebles vinculados a la actividad.
Los legisladores paraguayos se movieron rápido en el actual contexto porque, como el precio del aceite de soja en el ámbito del Mercosur subió muy poco con respecto a los valores presentes en EE.UU., al día de hoy resulta más económico el biodiésel que el gasoil importado, cuyo valor en el mundo subió de manera desproporcionada a causa del conflicto presente en Medio Oriente.
Por su parte, en Brasil el corte obligatorio a nivel nacional es del 15% y el sector agroindustrial está solicitando que sea elevado al 17% ante el considerable aumento del precio internacional que están registrando los combustibles.
Este jueves la entidad que agrupa a la industria aceitera brasileña (Abiove) actualizó el balance de oferta y demanda del complejo de soja para 2026, en el cual estima un consumo interno de 10,8 millones de toneladas de aceite de soja versus 10,4 y 9,92 millones en los dos años previos. Tal crecimiento se explica por la política de promoción de biocombustibles del gobierno brasileño.

