Lejos de quedarse quieta, la cooperativa AFA (Agricultores Federados Argentinos) ya tiene una nueva opción de negocio entre manos para ofrecer a sus productores. Con vistas a poner un pie firme en el sector de los biocombustibles –ya en noviembre pasado había anunciado posibles inversiones en bioetanol-, recientemente lanzó una nueva propuesta vinculado a la producción de camelina y carinata, dos cultivos claves en ese rubro.
“Es mix entre un cultivo de servicio y uno de cobertura. Hoy por hoy tiene una rentabilidad interesante porque, a nivel global, hay una demanda de este tipo de cultivos para la producción de SAF (Sustainable Aviation Fuel)”, señaló Diego Buschittari, agrónomo y coordinador del departamento técnico de AFA, a Bichos de Campo.
“No es un cultivo que compita con otros destinados a la alimentación, sino a la producción de biocombustibles. Estamos en un contexto donde lamentablemente, a partir de la de la de la situación bélica que se está viviendo, hay un plus adicional de demanda de este tipo de alternativas”, añadió a continuación.
Según dieron cuenta desde la cooperativa, la propuesta lanzada este año se dio en el marco de un convenio realizado con dos empresas posicionadas en la producción de estos cultivos.
En noviembre de 2025, AFA anunció un convenio con ADNOC Global Trading, una de las principales comercializadoras de petróleo del mundo, perteneciente a un grupo energético que es propiedad al 100% del Gobierno de Abu Dabi, en Emiratos Árabes Unidos. La alianza, según explicó el gerente general Gonzalo del Piano, busca explorar el abastecimiento de bioetanol para esa región, lo que sería un paso importante para la transnacionalización de la cooperativa.
Desde el punto de vista agronómico, Buschittari detalló que tanto camelina como carinata cumplen para empezar servicios ecosistémicos: “Tienen una actividad muy supresora de malezas y un sistema radicular que mejora la porosidad del suelo. Es una es una cobertura verde durante el invierno, que le compite como propuesta comercial al barbecho químico, con la chance de tener rentabilidad al final del ciclo”.

-¿Cómo es el paquete agronómico?- preguntamos.
-Es uno bastante simple, con una fertilización de base con fósforo, azufre y nitrógeno, si bien estamos en un momento de precios altos de fertilizantes. El paquete de protección también muy simple, con un herbicida residual. Es un cultivo que se hace bajo un sistema de trazabilidad por lo que necesitamos tener información de lo que se aplica. Las exigencias no son muy distintas a las de un productor que viene haciendo colza.
-Ahora estamos bien con la humedad, pero ¿se llevan mucha agua esos cultivos?
-Normalmente, estos cultivos tienen un consumo de 200 a 250 milímetros de agua, frente a loa 400 a 450 milímetros que puede consumir un trigo, y los 100 de un barbecho químico. O sea, tiene un consumo de agua pero es realmente bajo.





