En un escenario de ventas retraídas y un mercado que se volvió más selectivo, las empresas de maquinaria agrícola buscan sostener el ritmo con más tecnología, financiamiento a medida y una fuerte apuesta a la capacitación de los operarios. Ese combo quedó expuesto en Expoagro, donde una de las empresas multinacionales que produce en Argentina aprovechó para presentar una nueva cosechadora y, al mismo tiempo, dejar en claro hacia dónde se mueve el negocio.
New Holland lanzó la CR7, una cosechadora de clase 7 que, según explicó Mariano Mongini, gerente comercial de la firma, viene a completar la oferta y a cubrir un segmento de productores y contratistas que buscan dar un salto en capacidad operativa. “Es completar el portfolio de producto que ya veníamos ofreciendo al productor y al contratista, pero ampliándolo, buscando también que el producto sea lo más específico posible para el cliente”, señaló.
Pero más allá del lanzamiento puntual, el trasfondo es un mercado que atraviesa dificultades. “El contexto es súper desafiante”, reconoció Mongini. Frente a esa situación, la respuesta de la industria pasa por mejorar la eficiencia productiva y facilitar el acceso a la tecnología. “Cuando tenemos un contexto desafiante tenemos que ser más eficientes en lo que hacemos”, explicó.
Para sostener las ventas, las empresas también ajustan su estrategia comercial. En este caso, se apoyan en herramientas financieras propias y acuerdos con bancos para ofrecer líneas de crédito con tasas más bajas, plazos extendidos y esquemas adaptados al flujo del negocio agropecuario. La lógica es simplificar el acceso en un momento donde la inversión se analiza con más cautela.
De hecho las tasas (0% en dólares o 19% en pesos) que lanzaron los bancos como Nación o Provincia durante Expoagro requieren de un esfuerzo por parte de los fabricantes y vendedores de maquinaria, de aportar una buena parte de esa financiación para motorizar ventas.
Mirá la entrevista completa con Mariano Mongini:
En paralelo, la tecnología se consolida como el principal diferencial. La nueva cosechadora incorpora sistemas de guiado automático, monitoreo en tiempo real y herramientas de análisis que permiten seguir la performance del equipo tanto desde lo operativo como desde lo agronómico. “Para poder maximizar el rendimiento de estas máquinas, tenemos que ir del lado de la tecnología”, afirmó Mongini.
En ese proceso, la automatización y la inteligencia aplicada al funcionamiento de la máquina no buscan reemplazar al operario, sino cambiar su rol. “Estos sistemas vienen a complementar lo que es el operador. Hoy puede encargarse más de ver la calidad de la labor que está haciendo que del guiado”, explicó.
Ese cambio tecnológico, sin embargo, trae aparejado otro desafío: la capacitación. Las nuevas máquinas requieren mayor conocimiento tanto para la puesta a punto como para el manejo diario, lo que obliga a las empresas a reforzar la formación. “Son máquinas que requieren mucho conocimiento, pero la calidad de trabajo que van a entregar al final va a recompensar todo ese esfuerzo”, sostuvo Mongini, quien remarcó que la compañía acompaña este proceso con programas de entrenamiento específicos.





