Abel Cornaglia, el actual vicepresidente de la Unión Agrícola de Leones (UAL), es cooperativista desde la cuna. La nota que le hicimos en el marco de la última fiesta nacional del trigo que cumplió 70 años en esa localidad cordobesa, se grabó frente a la ochava del viejo edificio donde funciona la sede central de esa entidad. Ahora, ha crecido tanto la ciudad que ya rodea los viejos galpones. Por eso la UAL está planeando una mudanza de sus silos con una inversión millonaria.
La cooperativa se fundó en 1920 y Abel nació en 1943. Por eso son historias paralelas la de la familia Cornaglia con la de la Unión Agrícola. Y lo mismo sucede con la familia de Carlos Garetto, histórico presidente de la entidad que además llegó a la cumbre del cooperativismo agropecuario argentino, ejerciendo la presidencia de Coninagro en pleno conflicto por las retenciones móviles de 2008.
Exactamente la fundación data del 13 de junio de 1920. Eran 78 colonos los fundadores y “pocos de ellos sabían mas que leer”, relata la historia de la entidad. Que aclara: “No obstante, en sus mentes bullía un ideal, era necesario edificar con el esfuerzo propio y la ayuda mutua, pasar de la palabra a los hechos”. Los guió en esa aventura Don Juan Costa. Todavía la Argentina no contaba con una ley de Cooperativas.
“Mi padre era de clase de 1916, así que era muy pibe cuando se fundó la cooperativa. Él se hizo socio de la cooperativa allá por 1953. Venía de Marcos Juárez, así que cuando vino a vivir a Leones en la chacra, fue más o menos por ahí la fecha”, recuerda Don Cornaglia, que está superando los 80 años de edad y es tan cooperativista que vende sus granos a través de la UAL, integrante a su vez de la ADA, y su hacienda a través de otras firma de la economía social, la AFA.
Reflexionamos junto a él: “De algo debe haber servido la cooperativa, porque si sobrevivió más de 100 años debe ser útil”.
-Pasó momentos críticos también, pero se fue sobrellevando y ahora, gracias a Dios, hace varios años que andamos bien.
-¿Qué quiere decir andar bien para una cooperativa? ¿Tener socios activos que le entreguen el cereal? ¿Tener movimiento económico?
-Sí, claro. Ser útil.
Mirá la entrevista completa:
La Unión Agrícola de Leones está movilizada por estos meses. Luego de 106 años de historia, ante el crecimiento de la ciudad, se verá obligada a mudar sus históricos silos ubicados sobre las vías del tren, cerca del centro de la ciudad, a un parque industrial que el Municipio está instalando en las afueras, pero estratégicamente ubicado cerca de a Ruta 9.
“Es un problema por la basura, todo el polvillo que vuela. Pero si Dios quiere, quizás de acá a dos años podamos estar trabajando todos allá”, se ilusionó Cornaglia con ese nuevo proyecto, que demandará una inversión cercana a los 12 millones de dólares pero permitirá además incrementar la capacidad de acopio de la entidad.
-¿Se acuerda de como era esta esquina cuando usted era pibe?
-El edificio de la municipalidad y esta oficina prácticamente se conservó como era antes. Pero Leones, cuando se fundó la cooperativa, tenía solo 3.000 habitantes. Y hoy, de acuerdo al último censo, creo que está en 11.000. Pasaron muchos años, ¿no es cierto?
-Con lo cual las casas fueron rodeando los silos de la cooperativa.
-Exactamente. Y por eso hay que mudarlos. Ya está adquirido el terreno. Ya tenemos un convenio con ACA, formalizado, para poder empezar la obra en el Parque Industrial de Leones, acá cerquita, a 2 kilómetros.
-¿Y elevan la capacidad de acopio? ¿Cuánta capacidad tienen?
-Acá más o menos 20.000 toneladas. Después hay unas 150.000 toneladas en Camilo Aldao, donde funciona una sucursal. Así que con la nueva, capaz que vamos a andar en cerca de 300 mil toneladas. Aparte vamos a tener lugar para volver a agrandarnos si las cosas andan bien.

-O sea que cumplieron 126 años y están invirtiendo. Señal que piensan durar mucho tiempo más en la cooperativa.
-Sí, si Dios quiere. A mí me queda poco de camino. Pero la gente joven, pienso que va a seguir.
-Le pregunto esto porque mucha gente duda. Dicen que la cooperativa es una figura vieja, no sirve para nada.
-Yo no sé. Mi forma de pensar es diferente. Porque me parece que en el caso mío, de mi familia y de muchos socios… Mira, yo te voy a contar un caso. Hace unos años atrás, acá hubo tres acopiadores de cereales que las cosas le fueron mal, hicieron quiebra. Y vino mucha gente a pedir ayuda a las dos cooperativas de Leones, no solamente a esta. Quiere decir que en los momentos malos se acuerdan. Pero en el caso mío, yo estoy muy conforme de ser socio y estar tantos años también en el directorio de la cooperativa.
-No es solo plata, es solidaridad, son valores humanos. Hay otra cosa en el medio.
-Exactamente. Así que ese es mi punto de vista.




