Luego de flexibilizar esta semana el histórico sistema de análisis para al liberación comercial de Organismos Genéticamente Modificados (OGM) de uso agropecuario, la Secretaria de Agricultura ahora puso en marcha un llamativo sistema de consultas públicas para poder determinar cuando una innovación debe ser consideradas un transgénico y cuando no.
“Establécense los procedimientos para realizar una instancia de consulta que permita determinar si un organismo, obtenido mediante Nuevas Técnicas de Mejoramiento (NBT) u otras técnicas de biotecnología moderna, se considera un Organismo Genéticamente Modificado (OGM) y, por lo tanto, se encuentra alcanzado por las normativas vigentes para OGM”, dice el primer artículo de la Resolución 24/2026 firmada por el secretario de Agricultura, Sergio Iraeta.
La explicación de por qué se necesitaría una consulta pública para determinar su un organismo ha sido modificado en su ADN y por lo tanto debe ser regulado de modo particular es también curiosa: “Tanto en la Argentina como en el resto del mundo se vienen produciendo avances relevantes en el desarrollo de la Biotecnología Moderna y, en particular, en la aplicación de las llamadas Nuevas Técnicas de Mejoramiento (NBT) a organismos vivos”. Y por lo tanto, “se observa necesario actualizar los procedimientos para determinar si un organismo obtenido a partir de la aplicación de las técnicas de biotecnología moderna es genéticamente modificado (OGM)”.
Entre las nuevas técnicas está la edición génica, que la Argentina y otros países opinan no debe ser regulada de modo tan exigente como han sido hasta aquí los transgénicos (que reciben genes de otras especies). Y por lo tanto podrían esquivar el trabajoso régimen para la aprobación de nuevos OGM donde deben intervenir diversos organismos vinculantes, como Senasa o la Conabia.
Para esquivar esos análisis es que justamente parece habilitarse esta instancia de consulta pública para “aquellos casos en que el solicitante no pueda determinar con certeza si el organismo resultante debe ser regulado como un OGM”. En esos casos, el secretario Iraeta recomienda a los innovadores utilizar la herramienta “¿Mi producto debe ser regulado?”, ubicada en el sitio web de la Coordinación de Innovación y Biotecnología de su cartera.
Dudo, luego existo. En esos casos, el interesado en saltarse los controles rigurosos sobre los transgénicos u otro tipo de OGM deberá presentar esa petición de consulta pública en la que los organismos específicos se comprometen a responder y definir el dilema en un plazo máximo de 80 días.
Este es el instructivo oficial para realizar ese trámite:
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