Esta semana se realizó en la localidad rionegrina de Gral. Roca el primer Congreso de Maíz Bajo Riego en Norpatagonia con el propósito de mostrar el potencial de crecimiento presente en una zona que, si bien es tradicionalmente frutícola, en los últimos años viene incorporando miles de hectárea destinadas a agricultura extensiva.
El evento se llevó a cabo en un campo de la empresa Esperanza SRL, de la familia Pili, integrante del CREA Alto Valle-Valle Medio, en el cual se mostraron diseños agronómicos de punta relativos al cultivo, así como avances en el uso de maquinaria y equipos agrícolas.
La empresa liderada por Francisco Pili nació como pequeña chacra frutícola y posteriormente evolucionó hacia un modelo integral que combina agricultura, ganadería, forestación, fruticultura y vitivinicultura.
Esperanza SRL fue pionera en la siembra de maíz en la región. Comenzó con ensayos hace quince años, probando diferentes alternativas agronómicas con riego por manto y por pivote central, para lograr ahora rendimientos de maíz bajo riego de entre 12.000 y 14.000 kg/ha con máximos de hasta 18.000 kg/ha. En cuanto al maíz picado, llegaron a alcanzar picos de hasta 80 toneladas de materia verde por hectárea.
En el evento los participantes recorrieron un ensayo con 18 híbridos comerciales sembrados el pasado 28 de octubre con una densidad de 95.000 plantas/ha y un distanciamiento entre hileras de 0,7 metros.
Dos años atrás comenzaron a usar drones para realizar aplicaciones foliares en maíz, además de emplear esos equipos para realizar fertilizaciones con urea. También están comenzando a instrumentar ambientaciones con el propósito de realizar siembras y fertilizaciones variables, además de probar la incorporación de soja en la rotación.
La producción agrícola está focalizada en transformar grano en proteína cárnica. Tanto el maíz en grano o picado, como la alfalfa y los verdeos bajo riego, se emplean para abastecer a la actividad ganadera, para lo cual la empresa cuenta con un feedlot donde atiende tanto animales propios como de terceros.
Además producen manzanas, peras y uvas destinadas a la vinificación, con variedades como Malbec y, más recientemente, Pinot Noir. También tienen 20 hectáreas forestadas.
El Alto Valle y el Valle Medio de Río Negro tienen condiciones para transformarse en una pequeña “pampa húmeda” en plena Patagonia. El proceso hacia la agricultura extensiva bajo riesgo es lento porque requiere importantes inversiones, algo difícil en una economía sin financiamiento accesible.
Tampoco ayuda demasiado el hecho de que tanto los granos como la carne vacuna tengan derechos de exportación, lo que reduce la competitividad relativas de las zonas extra-pampeanas y desincentiva inversiones productivas en las mismas.
La apertura del encuentro realizado en Gral. Roca estuvo encabezada por el ministro de Desarrollo Económico y Productivo de Río Negro, Carlos Banacloy; el secretario de Agricultura de a provincia, Lucio Reinoso; la directora del Centro Regional Patagonia Norte del INTA, Mariana Amorosi; y el presidente de Maizar, Federico Zerboni.
“Esto recién empieza. Es el puntapié de algo muy importante que va a tener esta provincia, impulsado por productores y por muchos jóvenes que hoy están haciendo historia en todo el territorio”, expresó Banacloy.
Por su parte, el presidente de Maizar, Federico Zerboni, puso en valor el potencial productivo de la región y las condiciones que ofrece el Valle para el desarrollo del cultivo. “Creemos que es fundamental generar producción y que esa producción se transforme en el lugar en proteína animal, biocombustibles y muchas otras cosas que permite desarrollar este cultivo”, sostuvo.







