La “cosecha en bolsitas” está en pleno auge. La actividad resinera del nordeste argentino podría sumar en breve una inversión industrial de peso. Un grupo empresario de origen chino analiza instalar en la localidad correntina de Santo Tomé una planta para procesar resina de pino, con un desembolso estimado en 30 millones de dólares y un desarrollo previsto en varias etapas.
El proyecto pertenece a la firma china Resina Rubbers, vinculada a la compañía International Resin and Rubbers Ltd., que ya opera en la zona con un depósito de acopio de resina. Desde allí concentra la producción regional antes de enviarla a otros destinos para su procesamiento.
La nueva planta se instalaría en el Parque Industrial de Santo Tomé y ocuparía unas 12 hectáreas. Según informó la periodista Patricia Escobar en el sitio Argentina Forestal, a parir de las autoridades municipales, la iniciativa contempla tres etapas de desarrollo: la primera podría comenzar a operar hacia agosto de este año y el proyecto completo se terminaría de ejecutar en 2028.
En la actualidad, la empresa ya emplea a unas 50 personas en su centro de acopio local, dedicado a tareas de recepción, clasificación y almacenamiento de la resina recolectada en los pinares del nordeste argentino.
La eventual radicación industrial apunta a procesar en origen esa materia prima forestal. La resina de pino se utiliza para obtener derivados como colofonia y trementina, insumos ampliamente demandados por industrias químicas que producen adhesivos, pinturas, tintas, barnices, cosméticos y productos farmacéuticos.
En los últimos años la actividad resinera comenzó a recuperar espacio en el NEA, en especial en Corrientes y Misiones, provincias que concentran la mayor superficie de plantaciones de pino del país. El sistema permite obtener un ingreso adicional de los montes en pie, sin necesidad de talarlos, mediante la extracción periódica de la resina del tronco.
El proceso consiste en realizar cortes controlados sobre la corteza del árbol para estimular el flujo de resina, que es conducida hacia pequeños recipientes donde se acumula antes de ser recolectada. Esa materia prima luego se envía a plantas industriales donde se separan sus componentes principales.
Hasta ahora, buena parte de la resina producida en la región se destina a exportación o se traslada a otros países para su transformación industrial. La instalación de una planta en Santo Tomé permitiría avanzar en la industrialización local de ese recurso forestal, agregando valor dentro de la propia región productiva.

En ese contexto, el proyecto aparece como una señal del renovado interés que despierta la resina de pino en el nordeste argentino, una actividad que durante décadas tuvo un desarrollo marginal pero que empieza a ganar escala a medida que crece la demanda internacional de derivados naturales.





