Más pronto que tarde, los perros que corretean entre los cultivos persiguiendo liebres podrían ser reemplazados por otros de metal, que aunque menos simpáticos podrían transformarse en los nuevos mejores amigos del hombre. O por lo menos de los agrónomos y agricultores, a quienes vendrían a facilitarles la vida.

Ese es el espíritu detrás de Robodog, un nuevo desarrollo de la multinacional agrícola Syngenta que busca sumar mayor automatización al campo. En este caso, la herramienta supone un robot que emula ser un perro, y que gracias a sus potentes cámaras sería capaz de “escanear” el cultivo y detectar a tiempo malezas y otras amenazas para los lotes agrícolas.
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Según dio cuenta la compañía, este simpático monitor de cultivos hace uso de cámaras de alta calidad que le permiten capturar imágenes precisas y tridimensionales de las plantas, mientras que la unidad de procesamiento gráfico (GPU) ejecuta, en simultáneo, modelos de visión por computadora.
“Estos conocimientos a nivel foliar podrían ahorrar a agrónomos y agricultores tiempo y recursos valiosos en la protección de sus cultivos. Cuanto antes se detecten las amenazas de malezas, plagas y enfermedades, antes podrán combatirse con intervenciones más específicas”, destacaron dese Syngenta.
Además de estar equipado con tecnología de IA, posee un sistema que le otorga autonomía por hasta cuatro horas, permitiéndole recorrer hileras de cultivos y recopilar innumerable cantidad de datos. Todo esto, afirman, sin dañar el suelo o las plantas.
“Es realmente emocionante trabajar en este espacio y tener nuevas formas de visualizar los sistemas de cultivo a través de la plataforma de perros robot. Las plantas nos hablan en el lenguaje de la luz y los perros robot están en una posición ideal para captar estos mensajes y permitirnos actuar en consecuencia”, afirmó Rob Lind, experto de Syngenta en este aspecto.

Aunque todavía se encuentra en desarrollo, Lind espera que esta herramienta escale al punto de ser un aliado incluso de los científicos a la hora de evaluar el rendimiento de nuevas variedades de semillas.
“Piensen en los inicios de los drones y observa dónde están ahora. En cinco o diez años, probablemente serán irreconocible”, concluyó el desarrollador.




